jueves, 5 de marzo de 2009

Divina Comedia (IV)





IV

Con albo velo y ropas cual de llamas,
se alza ante ti la que llenara otrora
tu corazón con la pasión y pena
que originó tu canto y su esplendor.

Y aunque diga tu nombre con enfado,
se derriten tus hielos cual la nieve
en las cumbres; desbordados de súbito,
tus labios son sollozos de vergüenza.

Te confiesas entonces, y un reflejo,
como del alba en un oscuro bosque,
parece aumentar en tu alzada frente.

El Leteo, el Euoné –el sueño membrado
y la olvidada angustia– al fin te traen
el perfecto perdón: la paz perfecta.


Longfellow, traducción de A. R. T.

4 comentarios:

sergio astorga dijo...

Antonio, disculpa sólo quería informarte de ésta nota tal vez te interese:
Traen a México la colección más completa de sonetos del Nobel Seamus Heaney
te dejo el Link:
http://www.jornada.unam.mx/2009/03/06/index.php?section=cultura&article=a05n1cul

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchísimas gracias, Sergio. En la lectura de Heaney en Madrid el mes pasado se leyó alguna traducción de Pura López Colomé, y me pareció un excelente trabajo. Pondré el enlace en el blog, para que pueda llegar la noticia a máslectores. Un abrazo, y ¡Viva México!

Olga B. dijo...

"Y aunque diga tu nombre con enfado,
se derriten tus hielos cual la nieve"

Vaya, con el miedo que le tengo a la dulzura (y tal vez más en poesía)... supongo que lo que pasa es que hay que leer los versos adecuados;-)
"...y la olvidada angustia– al fin te traen
el perfecto perdón: la paz perfecta"

Paz y perfección, qué más queremos;-)
Esta vez vengo tarde a darte las gracias, pero vengo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Nunca es tarde, Olga. No es tarde para comentar ni para responder, como yo ahora. :-). Ya tienes el quinto; dentro de poco el sexto.