viernes, 27 de marzo de 2009

La muerte en Lerici



Cuando Shelley fue incinerado

—aún veo la lámina aquella

en un libro de historia familiar—,

ardió la zarza bíblica, el ateo

fue ave fénix, poesía en alas:

arde el ahogado,

sobre las llamas se alza el humo,

en la playa tirrena, lejos,

cerca de todo cuanto quiso.


Con un libro de Keats en el bolsillo,

con su cuerpo en el seno del mar,

el poeta fue devuelto a la superficie:

regresan con la marea sus versos

en cada relectura, o en la memoria

—depurados como el cuarzo, inútiles como la arena—.

Son señales de humo que nos gritan

que irrumpe en nuestras vidas la muerte

y sólo queda, tras el fuego, el recuerdo

si acaso escapa el arte a las cenizas.


Una pira fugaz es faro, y dura,

aviso a los navegantes: la obra allí

de alguien que cantara a una alondra

y fue hermano de rayas y gaviotas.

El cálido sol, la humedad de las algas

pugnan por corromperlo,

no la tarde que avienta sus cenizas

robando gloria a su romana urna.



(Joven y romántico, escribí este poema cuando aún faltaban algunos años para que acabara el siglo pasado)


4 comentarios:

Anónimo dijo...

Cuando era estudiante, me enseñó mi buen profesor de literatura que la gracia del poeta debe estar en la capacidad de percibir y expresar el mundo poéticamente, es decir, con intuición, imaginación, novedad y exactitud; en una palabra, con belleza.
¡Bravo por ti!
Un abrazo,
Elena.

José María JURADO dijo...

Emocionante homenaje,a mí siempre me ha impresionado mucho la prefiguración que de su propia muerte dio Shelley en Adonais:

The breath whose might I have invok'd in song
Descends on me; my spirit's bark is driven,
Far from the shore, far from the trembling throng
Whose sails were never to the tempest given;
The massy earth and sphered skies are riven!
I am borne darkly, fearfully, afar;
Whilst, burning through the inmost veil of Heaven,
The soul of Adonais, like a star,
Beacons from the abode where the Eternal are.

Donde por cierto y según escribo, etoy viendo el faro de tu poema.

¡Pero es o no es profético (o suicida) ese "Far from the shore"?

Saludos.

sergio astorga dijo...

Antonio, arrebato,llama y finitud.
Esplendido.
Un abrazo.
Sergio Astorga

marisa dijo...

Shelley, Keats, y un romántico Antonio Rivero Taravillo...
Estupenda conjunción poética. Abrazos