jueves, 23 de abril de 2009

Antes de que Internet se hubiera extendido, a la información bibliográfica se accedía mediante libracos en papel o con microfichas que se consultaban con unos aparatosos visores. Cuando trabajaba en The English Bookshop de Sevilla, hará diecisiete años, compuse este soneto que deseo compartir con los letraheridos el Día del Libro:

WHITAKER’S BOOKS IN PRINT

Te asomas al lector de microfichas

en una quête de títulos exóticos.

Los libros son tus únicos narcóticos;

tu única droga, las palabras dichas.

 

Pero buscas agujas en pajares:

libros en galés, el mundo que te asedia,

los reinos celtas en la Alta Edad Media,

su voz pagana y sus santos lugares.

 

Te corroe la vista la pantalla,

bajo mística bruma se te nubla.

Entonces, la aparición: como “Kubla

Khan”, que un sueño reveló. Quien busca halla:

 

cifra de la hermosura, un ISBN,

título, editorial... La luz adviene.



2 comentarios:

marisa dijo...

"La luz adviene" hermoso ritual el de los libros...Yo vengo de celebrar en el instituto este día de fiesta lectora y vengo con esa sensación agridulce que deja este trabajo. Un beso y gracias por compartir tus versos.

Anónimo dijo...

Los poemas en los que aparecen aparatos tecnológicos se vuelven, después de unos pocos años, un tanto incompresibles. Los aparatos se desfasan con una rapidez...El poema tuyo es bueno, pero es preciso esa explicación que das como presentación. De no ser así, lo de "lector de fichas", yo no lo hubiese entendido.