domingo, 5 de abril de 2009

La tierra estéril


Escritor, profesor y crítico colombiano, Jaime Tello (1918-1996) dirigió el suplemento literario de El Liberal y la emisora Nuevo Mundo en Bogotá; también colaboró en la BBC de Londres y en el departamento de radio de las Naciones Unidas en Nueva York. Vivió buena parte de su vida en Caracas.

Vertió poetas venezolanos al inglés, y brasileños, norteamericanos y japoneses al español. Además tradujo a Eliot y a Stephen Spender. Su propia obra poética incluye Geometría del espacio (1951), Homenaje a Juan Ramón (1965) y Geometría del espacio y otros poemas (1971).

Al parecer, sus traducciones son muy valoradas en Venezuela y Méjico, y se afirma que Eliot pudo revisar la versión que de él hizo Tello. En España, el lector de Cernuda tal vez lo recuerde porque es el autor de una de las entrevistas que se incluyen en el segundo tomo de la Prosa completa del sevillano. Apareció, “Hablando con Luis Cernuda” el 7 de octubre de 1945 en El Tiempo, pero no fue en absoluto del gusto de Cernuda, que se sintió obligado a replicar al director del periódico bogotano, despachándose con esa “conversación imaginaria”, pues no vio sus respuestas (que dio por escrito) fielmente reproducidas. Curiosamente, sale el nombre de Eliot en la entrevista, aunque no sabemos si la respuesta transcrita por Tello -casi un anagrama de Eliot, error de escaneado mediante-, sería del todo fidedigna. Preguntado por los poetas ingleses del momento, Cernuda parece que contestó: “Creo que Eliot es sin duda el más grande de todos y uno de los grandes poetas del mundo. Especialmente, su última obra, Cuatro Cuartetos (Four Quartets) es de una trascendencia extraordinaria y es en ella donde Eliot se ha logrado mejor desde el punto de vista del lenguaje. ¡Qué lenguaje más rico! ¡Qué exactitud y precisión en el concepto!”

Ahora la editorial Visor publica la edición bilingüe de The Waste Land que Jaime Tello firmó bajo el título La tierra estéril. Disquisiciones sobre la oportunidad del título aparte, el libro de Tello presenta algunas características chocantes. En primer lugar como es norma en inglés (y uso de Cernuda), los versos de la traducción comienzan todos con mayúscula. Por contra, como si ese derroche de tinta hubiera de ser compensado, no hay signos de admiración al comienzo de frase, postergándolos, como en inglés, a su final. Luego están las notas. Eliot no tenía previsto incluirlas inicialmente, pero fue tal la poda a la que Ezra Pound sometió al poema que sin ellas el volumen sería extraordinariamente delgado; son por eso, además de nota aclaratoria sobre nota, nata para espesar el guiso. Aquí, las de Eliot se barajan con las de Tello (como haciendo buena la wicked pack of cards del verso 46), sin una jerarquía que hubiera sido necesaria. Está además el estilo, con formas verbales arcaizantes que como “nubláronse” dejan cierta sensación de estupor en un lector del siglo XXI (¿anagrama a su vez del XIX?).

Sin embargo, hay elementos valiosos: la introducción es ilustrativa, muchas de las notas también, y no pocas de las traducciones que se dan de poemas que se citan en ellas son notables, como en los casos de Shakespeare o Pope. En cuanto a la traducción del propio Eliot, no es la mejor, al menos para lectores a este lado del Atlántico.


2 comentarios:

Jordi Doce dijo...

Muy interesante toda la información que das, Antonio. No sabía quién era Tello y había aspectos del libro que resultaban chocantes, en efecto (Martín López-Vega, como sabes, escribió en su blog una reseña bastante dura que en en gran medida suscribo). En cualquier caso, todas las traducciones ayudan a entender mejor el original.

Por cierto, ¿qué curioso mecanismo de la sensibilidad, al menos de la mía, hace que me sienta más predispuesto a disculpar el acceso de orgullo de un traductor que ha muerto, y que era mucho mayor que yo? No sería tan tolerante con un contemporáneo estricto.

Abrazo, J12

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Tienes razón, Jordi: hay orgullo rayano en la jactancia en la introducción y notas de Tello, pero conviene tener algo de piedad, que a nosotros tampoco nos vendrá mal algún día, y guardar reconocimiento a quienes nos precedieron y obraron de buena fe. Tu traducción, lo he sostenido aquí y allá, es la mejor de cuantas existen hoy en castellano (lástima que no se encuentre en librerías, aunque no sé si se podrá adquirir en las nuevas librerías Bertrand, donde creo que están disponibles los títulos de Círculo de Lectores). Por cierto, que yo tengo traducida y lista para editarse, a falta de la resolución de un problemilla de derechos, la versión primera en que Pound metió la tijera, tan diferente en muchas cosas, como sabes. Abrazo fuerte.