martes, 19 de mayo de 2009

A ver si mejoro

Anda hoy uno maluchón. Hasta ha visitado al médico, lo que en mi caso es como haber rendido viaje a la Patagonia o a uno de los estados de la India, pues afortunadamente no suelo frecuentar a los galenos. Así que la entrada va a ser breve. 

Estos días han estado de actualidad, gozosa una, triste la otra, Tomás Segovia y Carlos Castilla del Pino. El primero, por recibir el V Premio Internacional de Poesía García Lorca, y el segundo por haberse ido al otro mundo. En el Nuevo, en la otra orilla, en el México del primero, en un acto abarrotado de público de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, vi hace tres años a un señor con barba, mayor pero vigoroso aún, sentado junto al pasillo de la gran sala de actividades. Yo ya había almorzado con él unos meses antes en Sevilla, en compañía de Juan Carlos Marset.

-¿Tomás Segovia? -dijo el atolondrado enfermo de hoy, quizá más tonto que de costumbre por el jet-lag.
-¡Carlos Castilla del Pino! -respondió con evidente malhumor el psiquiatra. 

Lo oyeron varias personas sentadas a su alrededor. ¿Quién dice que es gran cosa el número de millones de habitantes de nuestra lengua?

No había tierra mexicana suficiente para tragarme. Deseé que un volcán extinto entrara en erupción bajo mis pies. Bajo la pata que había metido. Quise cacarear, gritar que era Napoleón, mil veces preferible aparentar ser loco que bobo. Pero a él no podía engañarle...

(Y con estas cosas me entretengo hasta la siguiente toma del analgésico)


6 comentarios:

Olga B. dijo...

Jeje, eso pasa en las mejores familias... Es terrible que a veces no pueda uno desaparecer. Yo, en esos casos, me imagino a todos los que me miran desnudos, es una forma de proteger mi propia vergüenza. No me sirve de nada, pero me entretiene, como a ti la entrada, hasta la siguiente ración de autoestima:-)
A cuidarse, maestro, que mayo es traicionero.
Abrazos.

Jordi Doce dijo...

cuídate, Antonio, pero no dejes de canalizar esos desvaríos... a veces son fructíferos

de todos modos, o vais muy rápido y adelantados, o algo pasa, porque todavía no es miércoles 20. En fin, salud y mucho ánimo, J12

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Será por vuestras palabras, aliadas a la medicina, pero hoy ya estoy mejor. Muchas gracias. La explicación sobre la fecha es sencilla, Jordi: este blog tiene la hora de Irkutsk, en Siberia, adonde fue Miguel Strogoff, el correo del zar. Me pareció que era buena hora para un blog literario. Abrazos a los dos.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Recupérate pronto, aunque, como dice Jordi, estas anécdotas de convaleciente tienen su chispa. Un abrazo.

sergio astorga dijo...

Antonio, antes que el analgésico cumpla su cometido, a la manera de tus usos horarios, puedes regalarnos otra anécdota.
Un abrazo saludable.
Sergio Astorga

Rafael G. Organvídez dijo...

Jajajajaja...

¡Anda, cuídate! Un abrazo.