miércoles, 27 de mayo de 2009

Más reflexiones sobre los libros electrónicos


- El libro (en papel, como lo conocemos) es un excelente objeto de regalo. Una razón más por la que creo que el libro electrónico no eliminará al físico. Esto es particularmente aplicable a países como España, en los que no son tantos los lectores habituales y donde está demostrado que las mayores puntas de ventas (Navidad y Sant Jordi) obedecen a momentos en que se compran libros para regalarlos.

- Ando estos días con el proyecto de reformar mi estudio y conseguir mayor espacio de almacenaje de libros. En tanto me preparan el presupuesto, me pregunto cómo podré leer una vez que quede tuerto, dado que las estanterías me costarán un ojo de la cara. Calculo que la broma equivaldrá al precio de quince o veinte Kindles o Sony E-Readers. 

- El noventa por ciento de los que escribimos en blogs o frecuentamos Internet tendremos un dispositivo de lectura de libros electrónicos dentro de tres o cuatro años. Y compraremos títulos para descargar en el cacharro. Ahora bien, ¿qué pasará con los libros que ya tenemos? No se evaporarán y tendremos que simultanearlos con los nuevos formatos. 

- Se va a dar una especie de bilingüismo inverso, una suerte de "bivisualización". Leer un libro de creación literaria en formato electrónico será como leer una traducción. Hacerlo en papel será como leer el original, y es cierto que quienes conocemos alguna lengua aparte de la materna preferimos por lo general leer el original. Pero también a veces nos gusta prestar atención a las traducciones (esto es especialmente así en el caso de la poesía, donde se pueden sentir nuevas experiencias mediante la recreación). También por otras razones (portabilidad, ahorro de espacio, posibilidad de ampliar el tamaño de la letra) puede que en algunos casos prefiramos leer en tinta electrónica.

-Quien va creando una gran biblioteca, antes o después (él o sus herederos) se desprenderá de parte de sus títulos, siquiera para hacer hueco a otros ejemplares. No parece sin embargo que sea posible la reventa libros electrónicos, su paso a la almoneda o al librero de viejo. ¿Y en qué formato recibirán los reseñistas, los críticos, los títulos para su labor? ¿Se verán privados de la inconfesable venta de muchos de éstos a libreros de lance?


16 comentarios:

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Tienes razón en lo que dices, pero el libro en papel, nunca puede desaparecer.

Nunca.

Y creo que no desaparecerá.

Es lo mismo que la imprenta digital y la convencional. Son otros temas, pero pienso que el libro es un claro objeto de deseo "artesanal".

Un fuerte abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Yo tampoco creo que vaya a desaparecer en mucho, mucho tiempo. Probablemente, antes desaparezcan los Kindles y demás, reemplazados por tecnologías que ahora ni imaginamos. Un fuerte abrazo, Javier.

marisa dijo...

Yo creo que todo puede convivir, pero el libro no desaparecerá...Como bien decís es arte en sí mismo, es un pequeño tesoro que a los bibliófilos nos gusta cuidar.Eso no nos convierte en talibanes y si tenemos que viajar con un aparatito de esos para dar una conferencia o una clase pues muy bien.El tinto de verano puede convivir con un reserva, cada uno en su contexto...Besos.

José Miguel Ridao dijo...

Yo opino que el libro quedará como objeto raro, casi de museo, como los daguerrotipos, pero para que se llegue a eso deberá desaparecer la última generación que ha aprendido a leer en libros de papel. Es sólo cuestión de tiempo, y las ventajas prácticas de un e-book evolucionado se impondrán. Hace poco yo también reflexionaba en mi blog sobre este asunto.

Un saludo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Jabo también ha reflexionado sobre esto en su blog. Es un asunto que me interesa mucho. Yo creo que el formato electrónico ha quitado ya mucho sitio a ciertos libros como enciclopedias o manuales, pero no me veo yo leyendo novela si no va en papel. Así que me pregunto si eso se debe a que me he educado en el papel o a que ciertos géneros y el ánimo con que uno los busca imponen el formato de papel. Un abrazo.

Olga B. dijo...

Eso pienso yo: mucho antes de que desaparezca el libro tal y como lo entendemos, serán suplantadas unas tecnologías por otras, todas útiles y no desdeñables pero ninguna tan definitiva como ese hermoso, sencillo y práctico formato que es el libro. Ese que huele a libro, con el que me duermo, con el que paseo, en el que voy apuntando cosas y cosas. En fin, que me gusta.
El libro como objeto de deseo, sí.
Un abrazo, Antonio.

Alejandro Lérida dijo...

No lo olvidemos, por encima de cualquier otra consideración sobre su uso, soporte o almacenamiento, los libros existen sólo para ser leídos. Pues eso.

A leer, que son dos tardes las que nos quedan, je, je, je, antes de que la buena literatura (ese animal de fondo) llegue de nuevo a la temperatura a la que el papel se inflama y arde (equivale a 233º C).

Enrique Baltanás dijo...

Interesante reflexión, que todos tendremos que seguir haciendo. Indudablemente, el problema mayor de los libros es su almacenamiento. Para tener la biblioteca que tenemos necesitamos muchos metros cuadrados, y estos ya se sabe lo que cuestan, estanterías aparte.

Luis Spencer dijo...

Muy bueno lo del tuerto, Antonio. Comparto tu exposición, bastante razonable y ajustada.

Un abrazo

Fernando dijo...

A mí este bilingüismo que se avecina me parece excitante por la imprevisibilidad y las expectativas que se han generado, y enriquecedor por lo que puede suponer de ampliación de horizontes de lectura, de compartir y ampliar conocimientos y posibilidades de creación.
¿Soy el único? Porque no veo el mismo entusiasmo desde puntos de vista imparciales (es decir, no involucrados directamente en uno de los dos bandos) como el mío.

Anónimo dijo...

vaya birria , no teneis dereccho a acabar con lo natural , sois unos racistas

Sara dijo...

Sí, yo aquí también coincido con la mayoría de los comentarios, en que hablar de la "desaparición" del libro tal y como lo conocemos es un poco exagerado. Al final, la elección de un formato u otro vendrá determinada no sólo por el qué se lee, sino también por el cómo, dónde, cuándo y para qué.
Saludos!

Juanjo dijo...

Discrepo tímidamente, pero con argumentos: no comprendo qué puede aportar la relectura de un libro amado en formato digital para que se compare con la sorpresa de una nueva traducción, fruto de un largo trabajo. Soy un poco escéptico y malpensado en este sentido, pero no quisiera parecer radical. Somos un país de espabilados, reconozcámoslo, y muchos ya ven aquí un filón para sacar partido económicamente. A los lectores de verdad no terminan de convencernos, pero a los que compran libros en Navidad o el día de Sant Jordi, ésos sí que pican como peces. He trabajado en una librería y sé que comprar libros y leer libros son cosas diferentes. Los que leen y, por tanto, tenemos problemas de espacio, somos usuarios apreciados de nuestras excelentes bibliotecas públicas, cada vez más vacías de lectores. Aprovechémoslas, que están para nosotros. Y leer de la pantalla, qué quieren que les diga. No hay color. Me opongo enérgicamente.
Saludos.

Juanjo dijo...

Sin ánimo de ser pesado, un último comentario al hilo de un texto anterior: en muchos aspectos -en el lenguaje hablado y en el escrito- estoy convencido de que las formas también son contenido.

Sexo de perfil dijo...

¡El libro jamás desaparecerá!

He dado cátedra en todos los niveles, los adolescentes me comentan que odian leer en computadora, no les resulta cómodo y tampoco les agrada sacar impresiones.

Mucha gente aborrece andar con lap y móvil, resulta extraño aunque tengo muchísimos alumnos que prefieren elaborar mapas mentales, pintar, dibujar, hacer esquemas y escribir en papel que usar la computadora.

También no consideran que la información en Internet sea confiable, fidedigna o perfectamente revisada.

Así que el libro, libretas, papel, tinta y demás no desaparecerán.

Es como pensar que los seres humanos dejaremos de tener sexo, algo que es un arte no se tira a la basura a pesar del SIDA jajjjjjajaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!

SALUDOS !!!!!!!!!!!!!!

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias a todos por los comentarios. No he contestado hasta ahora, quizá con la idea de no decir yo la última palabra y estimular el debate. Dejaré algunas reflexiones nuevas sobre este apasionante tema durante los próximos días.