viernes, 15 de mayo de 2009

Un poema de Francisco Barrionuevo



Cuando alguien que imparte un taller de poesía, como es mi caso, se encuentra con que uno de sus alumnos le entrega un poema como éste, tiene dos opciones: o se retira y piensa que ya no tiene nada que enseñar y que el discípulo ha aventajado al maestro, o bien se hincha de orgullo y, aunque sepa que él ha dado poco a quien ya tanto tenía, se alegra de los progresos realizados por el aprendiz, hoy ya gozosamente maestro. 
Francisco Barrionuevo es arquitecto, con muchos años de profesión, y sólo recientemente, durante un lustro largo y ya se ve que fructífero, poeta. Y vaya poeta es quien puede firmar estos versos:

   De nuevo así regresa lo que ya fue pasado,

   lo porvenir nos llega aún antes de su hora,

   y el efímero instante se vive como eterno

                                       

                                                 “Vermächtnis”.  W. Goethe. (Trad: E. Baltanás)

 

                                                                            

 

 

COMO EL SALMÓN REMONTA LA CORRIENTE

 

Que cada muerte le sucede al mundo;

que cada muerte es toda y es ninguna.

Porque otro mundo nace en cada muerte

del anterior, que en cada muerte muere.

Y si nada muriera por un tiempo,

sería el tiempo vacío quien lo hiciera.

Coger el tiempo cuando hacia el pasado,

como el salmón remonta la corriente

hacia la vida, el tiempo va a la muerte

llevándonos a ella  con el rostro

vendado, como un reo va al cadalso.

¿Un gesto de piedad en la apariencia

de un tiempo por el tiempo detenido?

 

Pasan aquí más rápido los años

que los segundos pasan; los harapos

minúsculos del tiempo se solapan

tejiendo eternidad en cada instante

sin hacerse notar por la conciencia.

No puedo doblegar el infinito

de ese caparazón cerrado de penumbras.

Porque en este segundo que ha pasado,

se fue la eternidad; porque un segundo

es semejante a ella, una vasija

fractal que la contiene. Como el labio

contiene la palabra que lo deja.

¡Quién fuera eterno para amarte, muerte!

 

7 comentarios:

Rafael G. Organvídez dijo...

Muy buen poema, sí señor. Me alegro de leer algo suyo. Con él comparto muchos buenos momentos de charla cuando viene a la librería. Hablamos sobre todo de poesía, y doy fe de que es una gran lector, agudo y muy curioso.
Un saludo

marisa dijo...

Es un poema soberbio, la verdad.Mis más sinceras y admiradas felicitaciones al autor y a su "maestro".Un abrazo

sergio astorga dijo...

Antonio, generosa y justa tu decisión de publicar y comentario estos hendecasílabos sonoros, robustos, categóricos.
Es grato ver el fruto del que dá y del que recibe, sabiendo que los dos tenían.
Un abrazo que el porvenir es efímero.
Sergio Astorga

Anónimo dijo...

Desde que he leído el poema se me han quedado algunas de sus líneas en la cabeza. Enhorabuena.
Tan sólo encuentro la fractura que se produce en
"Coger el tiempo cuando hacia el pasado,

como el salmón remonta la corriente

hacia la vida, el tiempo va a la muerte"
algo demasiado extremo para mi gusto, pero puede que mi gusto valga poco.

Alejandro Martín Navarro dijo...

Buenísimo de verdad. Felicidades también de mi parte.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Magnífico poema. Enhorabuena a los dos maestros.

pepe dijo...

La verdad es que sí, que él era el alumno aventajado. Aunque sea a través tuya, me alegra volver a saber de él.