viernes, 22 de mayo de 2009

Un poema de María Ruiz



Prosigo la serie de poemas escritos por mis alumnos del taller de poesía de la Escuela de Escritores. En esta ocasión, quien visita el blog es María Ruiz. María es una fina lectora autora de obra aún escasa que se filtra entre los resquicios de su rutina laboral y los deberes familiares. Este poema me gusta todo él, pero especialmente su final.

Sueñas de madrugada claros versos.

Al alba su recuerdo se ha velado

y la instantánea prendida queda,

perdida como el tiempo que te roba

la oficina. Papeles y teléfonos

se imponen entre sueños sumergidos.

 

La poesía, ese gato huraño que te ronda,

se escapa por tejados siempre ajenos.

5 comentarios:

Olga B. dijo...

Pues me siento muy identificada... esa oficina debe ser prima hermana de la mía:-) Yo creo que de noche, en esas oficinas, se podrían grabar unas sicofonías inquietantes. Todos esos sueños sumergidos tienen que respirar en algún momento.
Felicidades a María y gracias a ti, por mostrárnosla.
Un beso.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Pues sí que es bueno, especialmente el final.
Una curiosidad, Antonio: el otro día, en la pérgola, escuchando a Jesús Cotta y Jabo H. Pizarroso hablar de Maiakovski, observé que dos señoras, delante de mí, tenían unos folios impresos que leían con atención. Cotilla yo, eché el ojo y se tratada de tu entrada sobre Francisco Barrionuevo, con todos los comentarios también impresos.
No me atreví a preguntar quiénes eran. En todo caso, el blog convertido en papel para poder ser llevado a todas partes. Al final, en lugar del libro digital, acabará imponiéndose el blog en papel...
Un abrazo.

Jesús Cotta Lobato dijo...

Felicita a tu alumna. Eso mismo siento yo por las noches.

Barrach dijo...

El maldito "hombre de Porlock" espantando nuesstros sueños. Me ha encantado.

Manuel Del Pozo dijo...

Bonito poema. A María habría que editarle algún libro para que pudieramos disfrutar su poesía. Recuerdo el primer libro que editó en Padilla hace bastantes años; algunas de sus imágenes se me han quedado grabadas. Gracias Antonio. Gracias María.