domingo, 31 de mayo de 2009

El Ciervo de junio


El Ciervo, revista mensual de pensamiento y cultura, tuvo la extravagancia de pedirme hace unos meses un texto sobre mi biblioteca, que de común acuerdo, y para hacerlo aún más extravagante, decidí ceñir a los temas célticos. Ahora aparece el artículo en su número de junio. No es injustificado que una publicación que se presenta bajo esa advocación publique unas líneas sobre libros en los que esos hermosos mamíferos abundan y entrechocan sus astas, lo mismo en Escocia que en Irlanda. 

Como estos días traduzco a W. B. Yeats, y en homenaje  a El Ciervo, dejo aquí el comienzo de un bello poema narrativo del Nobel irlandés, "Los dos reyes", perteneciente a su libro Responsabilidades (1914):

LOS DOS REYES

 

El rey Eochaid fue, una tarde, a un bosque

al oeste de Tara. Hacia su reina

yendo al galope, adelantó a sus hombres

cansados de luchar, que con ganado

cautivo caminaban por el lodo,

y donde el hayedo era una luz verde

con el azul de la hiedra sobre el suelo,

halló un ciervo más blanco que la nata,

del color del océano los ojos.

Pues cortaba el camino y parecía

más alto que cualquier ciervo del mundo,

sentóse en su caballo tembloroso

y luego picó espuelas; pero el ciervo

se inclinó y corrió hacia él; pasó rasgando

la ijada del corcel. Tambaleándose,

el rey sacó su espada y con la punta

al ciervo señaló. Cuando chocaron

asta y acero, el asta resonó

como si fuera plata, con un ruido

terrible, musical y milagroso.

Enzarzada aquel asta con la espada,

tiraron y lucharon como un ciervo

y un unicornio, juntos, que pisaran

los Montes Africanos de la Luna;

hasta que al fin las dobles astas, vueltas,

dieron sobre la sola, atravesando

del corcel las entrañas. El rey Eochaid

dejó caer la espada, y entre sus recias

manos tomó las astas y miró

con fijeza a los ojos verde mar,

y de aquí para allá fueron sus pasos

hasta que todo se sumió en el cieno.

14 comentarios:

Jesús Beades dijo...

Estupendo. Y qué dos poderosos versos finales.

Aquilino Duque dijo...

Bella versión que transmite toda la fuerza del poema que desconocía.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Jesús: ve haciendo hueco en tu biblioteca para la Poesía completa de Yeats, donde el poema aparecerá entero. Si te gusta este final provisional espera a leer el resto.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias, Aquilino. Me hace mucha ilusión que te hayan satisfecho estas líneas. Siendo tú el poeta y traductor que eres, es gran cumplido.

Barrach dijo...

Antonio, te mando una cita de una carta a Lady Gregory, en la que Yeats reconoce la ayuda de Ezra Pound en la edición final de “The two kings”. Que yo sepa, su poema no se basa en un texto concreto medieval, sino qu es un intento de recrear el estilo literario de las sagas del antiguo irlandés con tintes de romanticismo. Aquí ya se nota el alejamiento del sentimentalismo romántico del Irish Revival y su interés en el teatro Noh, bajo la influencia de Pound. Creo que el poema se debe leer en clave de interpretación de las mascaras de Noh y la transmigración del alma, no como una imitación irlandesa del “Idylls of the King”, para hacer mayor justicia a la complejidad poética de Yeats.

“He is full of the middle ages and helps me to get back to the definite and the concrete away from modern abstractions. To talk over a poem with him is like getting you to put a sentence into dialect. All becomes clear and natural.” Pero creo que volver al “definite and concrete” para Yeats implicaba volver de alguna forma al estilo de las traducciones y adaptaciones de los textos originales, más que a los verdaderos originales.
Para mi también es interesante el idea de la habilidad de Lady Gregory como “traductora” al dialecto, simplificando y filtrando los pensamientos confusos de Yeats.
Huelga decir cuanto me gusta la traducción.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Mil gracias, Barrach, por tus brillantes y enriquecedores comentarios. A poco que se escarbe, siempre está ahí Old Ez enredando. ¡Pero qué bien lo hace! Efectivamente: Yeats se basa sólo muy vagamente en leyendas irlandesas, y es seguro que sus temas no proceden de fuentes escritas sino de aquí y allá y de conversaciones con Lady Gregory, ¡Cómo la homenajea en "The Municipal Gallery Revisited", por ejemplo! Pronto hablaré de aquí de unas películas que se desarrollan en las Hébridas...

Manuel G. dijo...

En términos de motivos y arquetipos, no parece, el motivo de la lucha (espada del rey contra astas de ciervo), algo basado en motivos irlandeses medievales. ¿O sí?

Lo mismo me pareció de algunas obras de teatro, como "El huevo de la garza".

Hay un transfondo más amplio, teosofía, religiones orientales, la mística...

Y sin embargo, yo diría que no le falta un sabor irlandés... la melancolía, el sentimiento de pérdida...

Olga B. dijo...

Qué lucha más hermosa. Me gusta la comparación del hombre armado de espada con un unicornio, ese "...como un ciervo/ y un unicornio, juntos, que pisaran/ los Montes Africanos de la Luna"
También la aparición, la imagen del principio, es una maravilla: "y donde el hayedo era una luz verde/
con el azul de la hiedra sobre el suelo,/ halló un ciervo más blanco que la nata".
Recrean algo que yo no conozco bien y, sin embargo, haces fácil aproximarse a ese sonido lejano y encantado. El comentario de Barrach y los otros me hacen vislumbrar algo de una laguna inmensa que la ignorancia hace mucho más misteriosa:-)
Gracias.

Barrach dijo...

Manuel G.
Usted tiene razón, pero alejarse del romanticismo irlandés no es lo mismo que alejarse de lo irlandés. A pesar de la influencia de Pound los motivos y arquetipos vienen del mundo literario de las antiguas sagas irlandeses, pero ya se ve más la influencia del simbolismo. Aquí le mando “the song of wandering Aengus” – http://www.youtube.com/watch?v=BgIm0x4mgIc.

Braenwyn dijo...

Un poema bellísimo! el ciervo es tema recurrente en la mitología celta y más los ciervos del Otro Mundo, el feérico... Hay un pasaje del Vita Merlini, que me gusta mucho, donde Merlín regresa a su antigua casa a retar al nuevo marido de su mujer montado sobre un ciervo; cuando el usurpador trata de escapar por la ventana, Merlín arranca las astas del ciervo y se las arroja como arma. Una vez cumplidas satisfacciones regresa al bosque.
No conocía este poema de Yeats, gracias por compartirlo. Un abrazo,
Braenwyn / Gaela

Antonio Rivero Taravillo dijo...

¡Qué bien, este bosque del ciervo empieza a llenarse de visitantes que dejan sus comentarios prendidos de las astas y de las ramas! Mil gracias, Barach, por la versión de Donovan, que no conocía (siempre he escuchado la de Christy Moore, también bellísima), Por cierto, para disfrutarla hay que quitar el punto final tras el enlace.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muy oportuna la cita de la Vita Merlini, Gaela, Ahí Merlín es, claramente, el Myrddyn tosco y britónico más que el de Camelot posterior.

marisa dijo...

El libro tercero de Las nieblas de Avalon tiene por título El rey ciervo. Se alude también a los rituales amatorios iniciáticos,esos "matrimonios sagrados" en los fuegos de Beltan, en los que el hombre que vence al ciervo yace con la doncella elegida.Un céltico abrazo.

Manuel G. dijo...

Se me ocurre que la diferencia entre las sagas medievales y la poesía simbolista de Yeats debe ser que en las primeras, las acciones, las apariciones... como el combate, el ciervo blanco... tendrían un sentido de maravillo y de lo sorprendente, y a lo sumo como conexiones con el mundo de los dioses y del más allá.

Mientras que en la poesía simbolista de Yeats, esos hechos y seres, se entienden como símbolos de las transformaciones del espíritu, o también generalmente como pasos hacia la sabiduría, o hacia estados superiores de conocimiento.

En las sagas, la muerte se entiende como un tránsito del alma (con el cuerpo incluso) al mundo de los dioses; en Yeats, como el paso a un grado mayor o supremo de conocimiento.

Es decir, ello mediante una traducción del argumento a símbolos concretos de los procesos del conocimiento. Así no es improbable que el ciervo blanco= “la sabiduría”, la espada=“la poesía”...las astas....etc...de tal manera que el combate es el del espíritu por alcanzar un estado de conocimiento superior, con el uso de la poesía como herramienta de acceso a esa sabiduría.