sábado, 6 de junio de 2009

Un poema (o dos) recuperado


Escribí estos versos hace más de veinte años, y se imprimieron en mi plaquette Bajo otra luz (1989). La segunda versión es un buen ejemplo de poesía imaginista (no me atrevería a decir que un ejemplo bueno de poesía imaginista). Una pregunta al hipotético lector, que yo no sé responderme: ¿Queda claro a qué me estoy refiriendo en esta segunda versión? No es que yo trate ahora de que aquello parezca uno de los sugerentes acertijos que ornan la vieja poesía anglosajona...

                         DOS VERSIONES DE UN MISMO POEMA

 

                                                            I

 

                                    Tu mano desolada en el andén,

                                    tu cuerpo en el andén, en la estación,                        

                                    en esa ciudad gris que detrás queda,

                                    en un país que estuve aquel verano

                                    más breve que los otros de mi vida.

                                    Allí regresa a veces mi memoria

                                    volviendo a los lugares y a los hechos:

                                    las cerradas cortinas, y tu blusa

                                    de par en par abierta a nuestro amor,

                                    aquel sonrojo tuyo al desvestirte,

                                    aquella inexperiencia deliciosa.

                                    Y fue sencillo al fin eso de amarse,

                                    y aún mucho más bello descubrir

                                    que fuimos más humanos desde entonces,

                                    que fuimos desde entonces más divinos

                                    unidos o escindidos, como ahora.

                                    Y tres años después de aquella historia

                                    de épica de besos y paces de mordiscos,

                                    montado en este tren sobre raíles

                                    que son labios que no encuentran su beso,

                                    observo este vagón de pasajeros:

                                    asientos vacíos, estatuas huecas

                                    de tu ausencia, que nunca me abandona.

 

                                                            II

 

                                    Península brumosa, en la tristeza,

                                    en cinco finisterres el adiós.

11 comentarios:

José María JURADO dijo...

Sin el verso del primer poema y el aviso imaginista no hubiera reparadoen que te refieres -creo- a la mano. Hubiera imaginado cinco ocasos, cinco puntas de un país, cinco encuentros, cinco días.

Otra cosa es que no sea la mano en cuyo caso, Antonio, lo siento. Pero no por el sonido que es haikumagnífico.

Sergio dijo...

Yo creo que sí, espero no equivocarme y hacer el ridículo...jaja, pero creo que es bastante clara la imagen de los cinco finisterres de la mano en la despedida, ¿no? Por cierto, parece que escribes igual de bien desde siempre.

Un saludo.

Antonio Ruiz Bonilla. dijo...

No voy a decirte lo que entiendo por "cinco finisterres".
Pero no creo que haya versión posible para el primer poema, al menos a mí, no me hace falta, es exacto.
Un saludo

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Lo breve, si bueno, dos veces un gran poema.

Jesús Beades dijo...

Los finisterres son los dedos de la mano que despide. La tierra termina donde su cuerpo acaba, despidiéndote.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Enhorabuena, José María, Sergio y Jesús: habéis acertado. Y gracias a todos por dejar aquí vuestras palabras. Por cierto, que siempre pensé que la península (esa mano de cinco finisterres) estaba cubierta por la bruma no tanto prosaica de la suciedad de la ventanilla del tren, sino -lírica veladura-por una lágrima furtiva que se asoma a los ojos.

Barrach dijo...

¿Porqué pienso en Silvia Plath? Leí el primer poema hace veinte años, pero en el segundo se ve que a veces sobra explicaciones, que basta con "la cosa". Lo siento, eres un bilingue cultural.
Un abrazo.

Barrach dijo...

sobran explicaciones, por supuesto

Barrach dijo...

Makar,


A clouded headland, in sadness,
and five finisterrès of farewell.

Tuti dijo...

Antonio, gracias por el pasaje a los recuerdos, al código que suma estaciones de tiempo para restañarse y dejar la imagen -interpretativa- sobre cada imaginario...recuerdos (ante eso, no hay tal).

Un gran abrazo a tu profunda poética.

Anna Francisca

Alejandro Lérida dijo...

"... y tu blusa de par en par abierta a nuestro amor, aquel sonrojo tuyo al desvestirte, aquella inexperiencia deliciosa. Y fue sencillo al fin eso de amarse, y aún mucho más bello descubrir que fuimos más humanos desde entonces..."


Sencillamente impresionante. ¿Y qué te digo yo ahora, Antonio? No me hubiera importado en absoluto haberlo escrito. Te envidio otra vez, y ya van unas cuantas, je, je. Un saludo, poeta.