sábado, 11 de julio de 2009

Lampedusa y Shakespeare


A tenor del número de ejemplares del libro encargados en una librería que frecuento, el Shakespeare de Giuseppe Tommasi di Lampedusa, publicado en la editorial Nortesur, está siendo un pequeño éxito entre los happy few.
Y no sin motivo, pues es un breve compendio crítico de toda la obra del Bardo, escrita desde el conocimiento y no pocas veces desde la emoción, más aquilatada cuanto que muchas veces se tachan de fruslerías textos que no rayan a la misma altura máxima e inigualable.
Hay apreciaciones discutibles, claro, como cuando Lampedusa dice que el dístico final de los sonetos es quincalla que nada aporta. Nada más alejado de la realidad. Pero hay un error de bulto en la página 16 cuando el italiano confunde un soneto sobre Venus y Adonis con el largo poema que se extiende hasta casi los 1.200 versos (que se lo digan a uno, que hoy ha dado cima a su traducción). Cuatro líneas después de afirmar que es soneto, añade: "se trata de un largo poema en serventesios endecasílabos en rima abab, de versos exquisitos y luminosos, pero fríos." Un soneto no puede exceder los catorce versos (salvo excepciones conocidas y estrambóticas). Quizá, además, por ese disgusto ante los pareados que clausuran los sonetos, Lampedusa ignore los que cierran los serventesios, pues los versos del poema se agrupan en estrofas de seis versos.. Pero al César lo que es del César: el autor de Shakespeare al menos califica a los primeros cuatro versos de las estrofas de Venus y Adonis de serventesios. En nuestro idioma, son muchos los que mal llaman a las estrofas de los Sonetos cuartetos, lo que presupone una rima abba (mamma mia!), que no está en el original. 
Lo dicho: un excelente libro, con todo, este Shakespeare. Aunque uno, y más ahora, reciente un viaje al Vigo de Don Álvaro, prefiera -eco de un deslumbramiento antiguo- las páginas dedicadas a Shakespeare en el volumen de ensayos en que la editorial Galaxia recogió la obra en gallego de Cunqueiro. Imprescindible no menos que este texto de Lampedusa.

2 comentarios:

Captain Cook dijo...

Después de mucho tiempo leyéndote me atrevo a dejarte un comentario.
Probablemente tendría que haberlo hecho antes para agradecerte tus enseñanzas y recomendaciones tan útiles para un estudiante de Filología Inglesa. Sin embargo, el respeto a tu curriculum me impedía hacerlo.
No obstante, una vez saboreado tu "Viaje Sentimental por Inglaterra" me he visto en la obligación de darte las gracias.
No soy joven (ando por los 45), y los que llegamos a esta carrera por el amor a la literatura y cultura inglesas no tenemos más remedio que agradecerte publicamente ese viaje y ese libro.

Gracias.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Pues muchas gracias, Capitán. Me emociona tu comentario y me da ánimos. Un cordial saludo.