viernes, 7 de agosto de 2009

No hay dos sin tres




Dejo aquí una tercera muestra de Leyenda y otros poemas:

Ponzoña en las coronas que recorre las frentes,

manchas indelebles en el cetro que pasa

de mano en mano siempre como una ramera.

Doce tribus malditas me escupen en sueños.

 

Un monarca callado hace escribir su edicto,

lo graba en los maderos del patíbulo gris,

su caballo penetra en mi iglesia olvidada,

sus cascos hacen trizas mis doradas vidrieras.

 

Pregona por las plazas con su voz inaudible

que dará a sus sabuesos cada lengua rebelde;

los mudos no dialogan con sus manos cortadas.

Doce tribus malditas me escupen en sueños.

 

6 comentarios:

marisa dijo...

He leído tu serie de "Leyenda" con interés y admiración...Me gusta esa recreación de una época sempiterna, parada en un tiempo que nunca fue pero iempre será en nuestra imaginación.Esa suerte de medievo literario con monarcas, caballeros, patíbulos, catedrales, nieblas y maravillas.Analogías, enigmas descifrados y sueños que nos indican el camino hacia nuestro corazón.No me extraña que uno de los grandes te elogiara.
Un abrazo muy fuerte y toda mi humilde admiración para que la añadas a las que sé que tienes porque te las mereces

Olga B. dijo...

Gracias.
Lo esperaba desde que lo dijiste...
Me ha encantado esta serie.
Un beso.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Cómo me alegra que ye haya gustado esta muestra de la serie "Leyenda", Marisa. Cuando se abre la puerta a los símbolos y a las imágenes oníricas, el poema casi se escribe solo. Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Veo ahora, Olga, que no todos los versos son alejandrinos. Pero quiero creer que el poema gana con un verso algo flexible a veces.Un beso.

sergio astorga dijo...

Antonio: trashumante: por la garganta de la leyenda tus versos se agrandan en voz alta.
Temporal de sueños en éxodo perpetuo.
Un abrazo satisfecho.
Sergio Astorga

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Satisfecho yo de que te gusten los versos, Sergio. Un abrazo.