martes, 11 de agosto de 2009

Poetas españoles en Cambridge (I)


Son muchos los poetas que de España vinieron a Cambridge como lectores de español o profesores, o simplemente para ampliar estudios.

Uno de ellos es Francisco Brines, que compuso su largo poema "La mano del poeta (Cernuda)" en un viaje a Cambridge, espoleado por la visión de una pieza del Fitzwilliam Museum. En el centenario del nacimiento del sevillano, Brines recordó lo siguiente:

Recuerdo aquella hermosa y fría tarde de Octubre en Cambridge cuya memoria, aunque demasiado disminuida, ya sólo yo guardo. Claudio Rodríguez, con una velada emoción que me sorprendió, nos iba mostrando los lugares que aún guardaban el paso alejado de Cernuda. J. A. Valente y yo, más decididamente cernudianos, le acompañábamos en aquel paseo de encuentros. Visitamos el árbol que cantara, y junto al cual le era tan grato “dejar morir el tiempo divinamente inútil”, ya sin sombra bajo la sombra extinguida del anochecer. Después nos acercamos al despacho del profesor Edward Wilson, buen amigo del poeta sevillano y su traductor en Londres, tan buen lector como persona, y allí seguimos hablando sobre él viendo libros suyos. Es posible que mi más bella tarde cernudiana. Unos pocos días después, y sin despedirse de nadie, imprevisto como en él era costumbre, se marchó para siempre.


Cernuda murió, efectivamente, el 5 de noviembre de 1963. "La mano del poeta" (Cernuda)" apareció por vez primera en febrero de 1964 en el número 207 de Ínsula, dedicado al autor de La realidad y el deseo. Allí se titulaba "En la muerte de Cernuda".