martes, 22 de septiembre de 2009

ALTA VELOCIDAD


Sobre el olivo móvil que se aleja,

la copa de otro árbol más veloz:

un bando de estorninos.

 

Raudo espejo del otro,

sombra aérea que arraiga,

como aquel, en la huida.

7 comentarios:

marisa dijo...

La adecuación fondo y forma es perfecta Antonio.Has captado con la palabra esa velocidad, ese movimiento, la huida de las imágenes que el ojo apenas capta. Como siempre una hermosa lección de poesía la que nos dejas con tus versos.
Un afectuoso abrazo

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias, Marisa. A la poesía le sientan bien los viajes, los cambios de aires, el movimiento. Hago memoria y compruebo que desde hace años una parte considerable de los poemas los escribo durante los trayectos en tren o en avión. Por razones obvias, no cuando conduzco. Este de hoy, sobre decirlo (supongo), fue escrito, como indica su título, en un asiento del AVE.

Un abrazo, poeta.

Ramiro Rosón dijo...

Me ha gustado este poema; me parece que refleja muy bien la sensación de movimiento que dan los paisajes vistos por la ventana de un tren. Algunos versos, nada más, sirven para evocar la hermosura de las cosas que van alejándose, en perspectiva, hacia el punto de fuga del horizonte. En esos momentos, lo único permanente es la sucesión de los paisajes y la velocidad con que se van sucediendo éstos; y dos cosas muy diferentes entre sí, como una bandada de estorninos y un olivo, pueden parecernos muy semejantes.

Saludos cordiales.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Naturalmente, me alegra que te guste, Ramiro. Por cierto, ¿hay trenes en Canarias? ¿Y estorninos? ¿Y olivos? Poetas, veo que sí, afortunadamente.

entrenomadas dijo...

Hay calma y movimiento al mismo tiempo en estos versos.
La mirada discurre minuciosa y tranquila. Qué difícil es conseguir esto.

Saludos,

Marta

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias por enriquecer el poema con tu comentario, Marta. Buenos o malos, sus versos están escritos en ese estado al que debe aspirar un poema: el de la iluminación, el fogonazo, la imagen que se impone y pide ser escrita.

Saludos.

Sara dijo...

Muy hermoso, Antonio. El poema me evoca además ese paisaje anadaluz tan añorado - sobre todo durante estos meses de suave luz otoñal.