martes, 1 de septiembre de 2009

En Middlebury




Desde que cambié la foto de la cabecera del blog, son varias las personas que me han expresado su gusto por la nueva, entiendo que por el paisaje que recoge, no por el tipo que se aleja con una coronilla cada vez más rala, tratando de huir de la cámara o del tiempo que quiere aprisionarlo.

También otro lector (o lectora, que no sé) ha manifestado su preferencia por la anterior. Aquella foto (que aquí comparece para despedirse) tiene su pequeña historia, y en homenaje al más reciente comentarista la consigno aquí brevemente.

No se trata de mi estudio, como pudiera pensarse (ya me gustaría a mí tener casa tan hermosa), ni de un bed and breakfast de Inglaterra, como alguien supuso alguna vez, que es de una vieja inn o posada de la nueva. De la Nueva Inglaterra, quiero decir.

La foto fue tomada en Middlebury, en el estado de Vermont, cuando recalamos por allí justo ahora hace un año, en el curso de nuestro viaje por los lugares de Estados Unidos en los que vivió Luis Cernuda. Que es una foto tomada en Norteamérica se aprecia en el detalle del periódico, cuya noticia de portada recoge la fotografía de un jugador de fútbol norteamericano con casco y todo.

De los años de Cernuda en Norteamérica hablaré en el segundo tomo de su biografía, que publicará Tusquets el año que viene. Algo se cuenta de Middlebury en estas líneas que verán entonces segunda luz, tras esta primera compartida aquí con habituales y visitantes:


Esta estancia en Middlebury College fue muy importante para Cernuda, pues aunque ya llevaba un curso completo en los Estados Unidos no había tenido hasta la fecha mucho contacto, más allá del epistolar, con otros exiliados españoles. Esto cambió radicalmente el verano de 1948, cundo el poeta acudió a la Spanish Language School de Middlebury College, en la localidad homónima del estado de Vermont. Era ésta, la española, una prestigiosa escuela de inmersión lingüística fundada en 1917, que convivía con otras cuatro, dedicadas al aprendizaje y perfeccionamiento de ruso, alemán, francés e italiano. A ella acudían alumnos de numerosas partes de los Estados Unidos y también de diferente procedencia social, que durante las seis semanas que duraba el curso, de principios de julio a mediados de agosto, tenían prohibido expresarse en otra lengua que no fuera el español.
            Por Middlebury y la Spanish Language School pasaron numerosos exiliados españoles, poetas doblados de catedráticos, como Salinas o Guillén, que lo hicieron numerosas veces a partir de 1937 y 1938, respectivamente, y destacados filólogos y estudiosos, como Américo Castro, Joaquín Casalduero, José Fernández Montesinos o Tomás Navarro Tomás. También estuvo allí, como veremos, Isabel García Lorca, la hermana del poeta de Fuentevaqueros amigo íntimo de Cernuda durante los años de la República. Y allí contrajeron matrimonio Francisco García Lorca y Laura de los Ríos en 1942 (el primero llegaría a ser director de la Spanish School en 1955). Igualmente enseñaron en Middlebury Fernando de los Ríos, Gabriela Mistral (1930), Enrique Díez-Canedo (1942) y Octavio Paz en 1945, antes de entrar en el servicio diplomático mexicano. Tanto docto español o hispanoamericano reunieron los cursos de verano en este colegio universitario de Nueva Inglaterra que Salinas, asiduo participante en la Spanish School, calificó a Middlebury como “La Segunda Magdalena”, refiriéndose a la célebre sede de los cursos estivales de la Universidad Internacional de Santander.
            Plato de segunda mesa, Cernuda fue invitado a Middlebury por Juan Centeno, director de la Spanish School, ante la imposibilidad de que Jorge Guillén participara aquel año, pues éste había sido operado de la vista (desprendimiento de retina del ojo derecho) y permanecía en Nueva York. En Middlebury, de principios de julio a mediados de agosto, Cernuda coincidirá con Joaquín Casalduero, Vicente Lloréns, Isabel García Lorca, Pilar de Madariaga, Juan A. Marichal, Sofía Novoa, Joaquina Navarro, Emilio González López, Jorge Mañach, María Díez de Oñate, Juan de la Cabada, Ermilo Abreu Gómez y Eugenio Florit. Con Pedro Salinas (que venía de dar un curso en Duke University, donde había estado hasta el 24 de julio) sólo compartirá las dos semanas que éste pasó en Middlebury, en la primera quincena de agosto. También lo acompañará Concha de Albornoz, su amiga y por entonces compañera en el Departamento de Español de Mount Holyoke, que es casi seguro que haría el viaje con él desde South Hadley. 

4 comentarios:

Aquilino Duque dijo...

Oh, would I were/ in Grantchester, in Grantchester... (Rupert Brooke)

Schombrunn dijo...

Lector y algo aficionado a la lectura, dentro de mis posibilidades. Perdon por no haberlo aclarado antes.
Un saludo.

Cristina Diez de Oñate dijo...

Hola
Sólo comentarte que la María Diaz de Oñate que aparece en el ártículo "En Middlebury" era mi tía abuela. Su apellido correcto es Diez de Oñate Cueto y no Diaz, error bastante normal en muchos documentos que se refieren a este apellido. María se exilió a América con muchos de sus amigos y daba clases en Bostón. Además era pianista.
Un saludo
Cristina Diez de Oñate

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias, Cristina. Corregido queda.