viernes, 25 de septiembre de 2009

Un editor no muere



Si los escritores tienen el raro privilegio de sobrevivir en sus obras mientras éstas alienten en cada nueva lectura, los editores de verdad se mantienen vivos en sus catálogos, en la suma de todas esas obras que ha ido publicando a lo largo de los años, a las que en cantidad no podría aspirar un único autor. 
Moría esta semana Toni López Lamadrid, el alma, con la gran Beatriz de Moura, de la editorial Tusquets. Podría dirigir a Beatriz unas líneas privadas, pero deseo que éstas sean públicas. Y hacerlo como se escribe: para compartir. Justo dos años después de que me vinculara a la obra viva de Toni, su catálogo, su desaparición física, no por sospechada próxima menos dolorosa, ha sido un momento de gran tristeza pero también de gran alegría. 
Me quedo en la memoria la fiesta del cuarenta aniversario de Tusquets: ese aire especial de secreta despedida de un caballero que, como los músicos del Titanic, se encaminaba al final sin dejar de interpretar la música.
Se han escrito estos días muchas páginas justamente laudatorias sobre él. Yo, que prácticamente no lo conocí personalmente (su enfermedad asomaba su peor rostro cuando entré en la casa), quiero reunir aquí unas cuantas palabras de gratitud y reconocimiento. 

Se puede leer aquí la crónica de la ceremonia de despedida. 

1 comentario:

Antonio Rivero dijo...

El editor hace posible que lleguen los libros a nosotros, una noble empresa de la que tendríamos estar agradecidos.

Mis condolencias a la familia. Como tu dices, quedará vivo en sus ediciones.