miércoles, 9 de septiembre de 2009

Un trozo de suelo inglés



Lo primero es lo primero: cumplir con lo prometido. Aquí, la traducción del poema "The Soldier", de Rupert Brooke, debida a Carlos Clementson y tal como se recoge en Poesía inglesa del siglo veinte, antología que editó José Luis García Martín para la colección Universos de Llibros del Pexe.

EL SOLDADO

Si acaso yo muriera pensad de mí tan sólo
que cualquier campo extraño en que me enterrasen
será siempre Inglaterra. Y bajo de aquel suelo
habrá un polvo aún más rico; un polvo al que Inglaterra
dio el ser, forma y conciencia; dio flores a sus ojos
y sendas a sus pasos;
un cuerpo de Inglaterra que aire inglés respirara,
bañado por sus ríos, bendito por sus soles.

Pensad que, libre ya mi corazón de afanes,
pulso en la mente eterna, devuelve en algún sitio
aquellos pensamientos que Inglaterra les diera,
sus vistas y sonidos, sueños felices como
sus días más dichosos,
y risas aprendidas de los amigos, paz
de nobles corazones bajo cielos ingleses.

Clementson dedica la versión española de este poema "a la memoria de Carew Martin Ashley Cooper, voluntario en las dos Guerras Mundiales, enterrado en el cementerio de Villa del Río (Córdoba)." Y aquí lo copio, para que conste.

Brooke se alojó en Grantchester a partir de 1909, cuando era un joven graduado de King's College. Luego vino la Gran Guerra, y el poeta entró en el ejército de su patria, y luchó en el continente. El final anticipado en su poema "El soldado" se hizo y no se hizo realidad: sometido a intensos bombardeos en la retirada de Amberes, Brooke no murió en las trincheras, sino de una enfermedad de la sangre que se manifestó en la travesía a Gallipoli, de infausto nombre. Murió, también él, digno soldado raso junto a los capitanes Shakespeare y Cervantes, el 23 de abril. Era 1915. Fue enterrado en un olivar de una isla griega. 

7 comentarios:

Antonio Rivero dijo...

Pues este trocito de suelo inglés es precioso. Un poema bellísimo, pero ojala que cuelges alguno tuyo...

Saludos

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Sí, es muy hermoso, Antonio. Y gracias por el cumplido que es solicitar algún poema mío. Lo tendrás aquí esta misma semana. Gracias.

Anónimo dijo...

Hola, muy interesante la entrada. ¿Sabes en qué isla griega fue enterrado? Viví en Atenas varios años y a lo mejor pasé por esa isla sin saberlo.

Mario Domínguez Parra

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Hola, Mario: la isla es Esciro (Skyros). Puedes hallar información sobre su muerte y enterramiento en http://www.rupertbrookeonskyros.com/

Un saludo.

Anónimo dijo...

Muchas gracias. A esa isla no llegué a ir.

Mario

antonio dijo...

Muy interesante. ¿Podría tener acceso al poema original en inglés? Mr. Cooper trabajó para la compañía de ferrocarril inglesa en Águilas, por lo que residió en mi pueblo natal en el período de entreguerras. Muchas gracias. Antonio Hernández.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias por el interés, Antonio. Estremece pensar que estemos ahora hablando de este hombre muerto hace ya tanto tiempo. Aquí va el original, con un saludo.

If I should die, think only this of me:
That there's some corner of a foreign field
That is for ever England. There shall be
In that rich earth a richer dust concealed;
A dust whom England bore, shaped, made aware,
Gave, once, her flowers to love, her ways to roam,
A body of England's, breathing English air,
Washed by the rivers, blest by suns of home.

And think, this heart, all evil shed away,
A pulse in the eternal mind, no less
Gives somewhere back the thoughts by England given;
Her sights and sounds; dreams happy as her day;
And laughter, learnt of friends; and gentleness,
In hearts at peace, under an English heaven.