lunes, 19 de octubre de 2009

Campo cerrado


Al lector español o hispanoamericano, el nombre de Gerald Martin le sonará por ser el autor de la reciente biografía de Gabriel García Márquez de la que se ocupan todos los suplementos. Menos conocida es su faceta de traductor de nuestro idioma. Martin acaba de sacar en inglés, y encuentro en Fráncfort, Field of Honour (Campo cerrado), la primera parte de El laberinto mágico de Max Aub. La publicidad de la editorial (Verso) compara esta obra de Aub con el Por quién doblan las campanas.
De Aub publicó hace dos años Fondo de Cultura Económica un libro fascinante: Los tiempos mexicanos de Max Aub. Legado periodístico 1943-1972, cuya edición y estudio preliminar corrieron a cargo de Eugenia Meyer.
Allí, páginas memorables sobre Garfias, sobre Paz, sobre Cernuda, sobre Villaurrutia. También mandobles contra otros que quedaron en España. A veces, uno está de acuerdo; en otras ocasiones, no. Dejo aquí un par de líneas de “Signos de ortografía”, casi greguerías que publicó en la mexicana Revista de Bellas Artes (septiembre-octubre de 1968):

No resistió aquel apóstrofe. RIP

Era tan ilustrado que se volvió pura lámina.

4 comentarios:

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Entro a tu blog desde el blog amigo de Antonio Serrano. Me llama la atención esta edición, esta traducción de Aub que no conocía. Gracias por la información. Es un poco exagerada tal vez la comparación con el libro de Hemingway, sobre todo si se tiene en cuenta que las dos grandes novelas del Laberinto son "Campo de sangre", que es magistral y "Campo de los almendros", pero bueno en gustos no hay disputas.
Me gusta que se recuerde a Aub en la blogosfera.Gracias por tu entrada.
Un abrazo, Javier.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Pues encantado de tenerte por aquí, Joaquín. Los artículos de Aub me han sido muy útiles para hacerme con la atmósfera de los años mexicanos de Luis Cernuda.

Un abrazo.

JavierQuiñones dijo...

Javier, Antonio,no Joaquín.
Agrego tu blog a mi lista de enlaces.
Un saludo, Javier.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Disculpa, Javier. Y gracias por el enlace.