domingo, 25 de octubre de 2009

Noción del tiempo




 

Cuando eres joven,

subrayas, anotas y hasta ilustras

a lápiz tantos libros

sabiendo que todo puede ser distinto,

con miedo a dejar tu propia huella.

 

Luego, cuando transcurren los años, te pasas

al bolígrafo o al rotulador.

 

Sabes

que poco importa ya lo que suceda

a ese papel cuando tú no estés.

Y, qué diablos,

tampoco está de más ser imborrable

aunque seas,

si no caligrafía, garabato.

 

Si además eres ahora

el escritor que ansiaba ser el joven,

la tinta

añade valor a los volúmenes.

 

Más cobrarán tus herederos.

4 comentarios:

Antonio Rivero dijo...

Espero yo recorres lo mismo q tu ilustras en este poemna. Un saludo...

Olga B. dijo...

"Y, qué diablos,
tampoco está de más ser imborrable"

No, no lo está, al menos en tus propios márgenes. Yo dejo mis libros como una auténtica exegeta poseída por la manía de las aclaraciones para nadie; y es cierto que de niña no quería "mancharlos".
No había atrapado esa curiosa y simbólica noción del tiempo que nos trae tu poema.

Sara dijo...

Qué buen poema, Antonio. Filosofía de la mejor hecha de la manera más exquisita que hay: a golpe de hermosos versos. Gracias por compartirlo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias, Sara, Olga, Antonio. Ya vosotros habéis escrito también con indeleble tinta en mi blog, haciéndolo valer más.

Abrazos.