jueves, 15 de octubre de 2009

Otoño en Hessen



El "profe" también ha de hacer sus deberes. Propuse a mis alumnos del Taller de Poesía la composición de un poema sobre el otoño y heme aquí, aplicado como el que más, escribiendo uno yo mismo. Está garabateado en el tren de Rüsselsheim a Frankfurt, donde me encuentro estos días:

OTOÑO EN HESSEN


Aquí también otoño condecora

los árboles de cobre y de naranja

en hojas que del fruto tienen sólo

el sol -pero con frío- y la codicia

de luz meridional y su tibieza.

 

El bosque

se pone colorado como el lóbulo

de la oreja de una muchacha que oye

piropos que, áureos, tintinean.

Es la antesala del acebo, 

oro, incendio. Mira:

ya sólo falta el blanco de esta página,

su nieve navideña y de año nuevo.

 

Otoño: invierno hermoso anticipado.

 

13 comentarios:

Anónimo dijo...

estuve en berlín la semana pasada (vivo al otro lado del atlántico, en climas calientes), el otoño me hablaba de maneras inesperadas.

leer tu poema y resonar con tan colorida tarea me llevan a la audacia de- sin ser alumna tuya (aunque seguidora fiel)- querer dejar esto aqui:

la hojarasca de octubre
se esparce lánguida y crujiente.

y se deja caer con el claro de luna,
como confeti.

y se deja llevar
rizada
como puntillas de galas pasadas
bajo las bancas del parque, arrinconada,
desparramada por las calles,
oculta en aleros y tejados,
ceñida en sí misma
abrazando ensueños, acaso,
de una luna blanca en abril.

(octubre 12, 2009).


espero seas paciente con lectores "colados" como yo

mis respetos
issazul
(desde méxico)

Rosa G. Perea dijo...

Soberbio, Antonio.

Horacio Roman dijo...

Me encantaría ser alumno suyo, si pudiera recibir información en mi mail sobre los talleres de poesía se lo agradecería mucho.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Hermoso poema, Issazul. Viajar siempre inspira. En mis andanzas por esta parte del mundo llevo en los trenes una antología de tu paisano José Emilio Pacheco. ¡Qué gran poeta! Lo recibiremos en noviembre.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias, Rosa. El poema aún no está a mi entera satisfacción, pero estoy en ello. Me alegó verte la otra tarde.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muy honrado, Horacio. Puedes hallar información aquí:

http://escribes.es/5/index.php

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muy honrado, Horacio. Puedes hallar información aquí:

http://escribes.es/5/index.php

Horacio Roman dijo...

El bosque, je je, el otoño
no me hagas reir.
Hemos matado al bosque y amputado al otoño.

Yo he visto expirar a los árboles,
les he visto ahorcarse en sus propias ramas
mientras fumaba un cigarrillo y pensaba en la factura del agua.

Yo he contemplado riachuelos estallar en llanto, los he visto ahogarse en sus lágrimas y arrojarse por sus cascadas.

Yo ví al otoño firmando su renuncia, lo ví en la cola del inem, al lado de cupido, sabiéndose un inútil, un fracasado,
su misión carece de sentido,
ya lo veo partir al jardín de los olvidados.

EULEON dijo...

Otoñalmente hermoso.

Olga B. dijo...

Me preocupa el otoño, pero éste es hermoso, sí.
Un beso.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Buen poema, Horacio. Desde luego, con el calor que aún hace en España, no me extraña que al pobre lo veas en la cola del INEM. Quizá le den trabajo como sustituto de la avanzada primavera. Un saludo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias por pasar por aquí y dejar tu comentario, Eusebio. Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

¿Por qué te preocupa lo que ya apenas existe, Olga? Ah, calor, el miedo a los fantasmas.

Cuídate, que por ahí hará pronto algo de fresco (espero, porque si no es que el planeta se ha vuelto definitivamente loco).

Un beso.