sábado, 7 de noviembre de 2009

Decálogo para un joven poeta



Algo decepcionado por la lectura de Nuevas cartas a un joven poeta de Joan Margarit, que se pierde en generalidades y carece de la intensidad y el tono de su mejor poesía, con la que he disfrutado especialmente en Joana y Casa de misericordia, más algunos poemas de Cálculo de estructuras y otros de Misteriosamente feliz, he ensayado unas notas, necesariamente parciales, para utilizar como punto de partida para un debate con los participantes en el taller de poesía.

Aquí las dejo; aunque mañana podría redactar otro decálogo diferente, no creo que variara en lo fundamental de éste:

DECÁLOGO PARA UN JOVEN POETA

1. El poema tiene que tener su música. El primer error del que hay que huir es de asimilar renglón o línea a verso. Éste tiene que tener una pauta rítmica.

2. Pero la música del verso no puede disfrazar su falta de sentido.

3. Al inicio te será útil emplear versos clásicos. Emplea diversos metros y experimenta en su combinación.

4.También te ayudará emplear estructuras cerradas, el arnés, la faja, la estrofa.

5. En el poema se agradecen las repeticiones (anáforas, etc.), lo que afecta a su estructura (quiasmos, paralelismos, etc.), pero lo esencial son las metáforas, las imágenes.

6. Un poema ha de ser un organismo vivo al que no falta nada y al que nada sobra. Tan perjudicial es la grasa, lo adiposo, como una cojera o que el poema esté manco.

7. Cuanto más breve es el poema, más hay que calibrar lo que en él aparece y lo que puede faltarle.

8. Un gran poema no lo es porque exprese los sentimientos del autor, sino porque mueva, emocione al lector.

9. En la frase anterior hay una redundancia: “mueva”. La tacho de inmediato. No dejes de borrar cuando algo sobre. El poeta no es un político que quiera rellenar su discurso para ocultar lo huero.

10. Lee sólo a los grandes: serán tus mejores compañeros, tus preceptores. Pero desoye sus cantos de sirena: como Ulises, no te quedes demasiado tiempo en isla alguna.

8 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Yo he leído "Joanna" y "Casa de misericordia" y ambos me han gustado mucho, así como otros poemas que le he oído recitar. Las Cartas las ojeé en una librería y no me convencieron. En cuanto a tu decálogo, muy pedagógico para tus alumnos, sólo te diría que ese "mueve" no sobra, porque entre "mueve" y "emociona" hay un grado, un crescendo que también cabe en un poema. Los oradores clásicos buscaban "movere" al auditorio, y claro que esto tenía intencionalidad política. Pero si dejas los dos, en ese orden, entiendo el primero como un zarandeo, más superficial, casi físico, y el segundo, como un temblor más íntimo. Al menos yo, cuando leo un poema por primera vez, si es bueno, noto ese "movere", que no tarda en transformarse en emoción. Un abrazo.

Juan Antonio Glez. Romano dijo...

Yo complementaría el 4: cuando se consigue emplear una estrofa sin que se note, ya no existe arnés.
El 7 me parece especialmente acertado, por lo que a mí me concierne. Y el 9, imagino, en un taller de lecturas para principiantes (o no tanto) es fundamental.
Muy instructivo, Antonio. Un abrazo.

marisa dijo...

Completamente de acuerdo antonio.Un poema sin música, sin tempo, sin cadencia, no es un poema.Siempre se lo digo a mis alumnos:no consiste en escribir líneeas y en cortar a diferentes alturas.Un poema es un ente vivo, tiene un corazón que late , las pausas, los acentos, las repeticiones.Todo está al servicio de la emoción, de la evocación, de la recreación a través de la palabra.Yo, cada vez, acudo más a los maestros.Y cada vez me siento más lejos de esa "anti poesía" que se hace ahora en algunos círculos.En fin...rara que es una.Un abrazo

Juan Manuel Macías dijo...

Me quedo con el 10: bella y lograda metáfora. Ítaca sería la propia voz. El punto 8 es decididamente horaciano. Ya lo dijo Horacio en cheli con una curiosa rima: "Non satis est pulchra esse poemata; dulcia sunto/ et quocumque uolent, animum auditoris agunto".

Un abrazo.

ana dijo...

Llevaré el broche-arpa, para intentar hacerle hablar.
Y le daré besos a Xuan de tu parte.

Javier Quiñones Pozuelo dijo...

Muy buen decálogo, Antonio. Con todo respeto, yo añadiría un punto, que sería el undécimo y por consiguiente ya no sería decalógo, o lo sería con estrambote:

11. No olvides nunca la definición que de poesía dio Antonio Machado: "La poesía es la palabra esencial en el tiempo, el diálogo de un hombre con su tiempo". Procura dialogar tú con el tuyo.

Un abrazo, Javier.

José Miguel Ridao dijo...

El decálogo no tiene desperdicio. Yo me quedo con la música del poema, la importancia de las imágenes y, como dice Juan Manuel, la búsqueda de la voz propia en Ítaca.

Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias a todos por los enriquecedores comentarios. Hoy dejo como una entrada una continuación de esto. Abrazos.