lunes, 9 de noviembre de 2009

La falibilidad de las recetas


Daba aquí ayer un posible decálogo para alguien que se inicie en la escritura de poesía, y no faltaron los comentarios, todos valiosos. Pero lo cierto es que no hay una fórmula mágica, una receta, una ecuación cuyo resultado sea siempre exacto. Lo dice Roger Wolfe:

"¿Los poemas? Algunos funcionan, otros no. Si lo que quieres es una garantía, cómprate un televisor."

Pues eso.


4 comentarios:

Jesús Cotta Lobato dijo...

Yo creo que el decálogo de la entrada anterior es valioso como guía: con esas reglas el poema será, al menos, digno. Cuando uno se pregunta por qué un poema que acaba de hacer no es bueno, lo más seguro es que el poema no cumpla algunas de esas reglas. Pero también es cierto que los poemas excelentes están tan por encima de las reglas, que su valor hay que buscarlo en otro sitio.

José María JURADO dijo...

Muy bueno lo de Wolfe.-
Saludos, Antonio.

Olga B. dijo...

Ya lo creo, no hay nada garantizado.
De entre las normas, me quedo con la octava. Y mira que las normas no son lo mío, pero hay verdades inapelables.
Un beso.

Sara dijo...

Claro que no hay fórmulas mágicas, Antonio, pero el decálogo me ha encantado. A mi no me parece que le falte ni le sobre nada- y en ese sentido, me gusta todavía más porque respeta las reglas que predica... De todas formas, como politóloga amante de la poesía, he de confesar que no he parado de sonreir con la núm. 9! :)