domingo, 1 de noviembre de 2009

Mi vecino el tenor



Desde hace unos días, a los mirlos de los patios les ha salido un competidor, un orondo tenor que ha cogido en alquiler uno de los pisos de este viejo inmueble. Me dicen que el tal Roberto Alagna es un afamado cantante de la hora presente, y doy fe de que el hombre se prepara para el papel que representará en el Teatro Maestranza dentro de poco más de una semana. ¿Enseñan en las escuelas de canto que la hora más propicia para descorchar las notas es la hora de la siesta? Todo lo hace a lo grande el vecino nuevo, hasta las gárgaras.
Esta casa, que ha pasado por muchos avatares, ya existía cuando aún no había nacido el protagonista de la ópera ésta, Cyrano de Bergerac, que llevará al escenario el ínclito inquilino. Y seguirá aquí, habitada por este poeta quizá no tan elocuente ni feo como Cyrano, cuando el que represente a éste último ya se haya marchado con la música a otra parte. Qué mala suerte tiene uno; podría saludar en la escalera a Christy Moore o a los que van quedando de los Chieftains, a Loreena McKenitt o a medio cuerpo de baile de Riverdance. Pero aquí está el gran tenor, espanto de los mirlos. Que Dios lo guarde muchos años (tras paredes más gruesas que las mías).
Creo que el papel lo representó en otra ocasión Plácido Domingo. Uno, que es muy partidario de la ópera en lugares remotos, hubiera preferido aquí a éste último, al menos por lo que su nombre anuncia. Porque vaya fin de semana que me ha dado el Alagna, que anda que como se equivoque tanto en el escenario como con el timbre que él toma por el interruptor de la luz...

10 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Qué buen humor el tuyo pese a todo. Yo tengo uno arriba cuyos movimientos por el apartamento me permiten adivinar qué hace, porque su suelo de tarima emite notas diferentes según en qué ocupación ande. Claro que la música de éste solo suena los viernes noche, cuando se acompaña de alguna bella dama y una buena cerveza belga. Un abrazo.

Olga B. dijo...

Ay, pobre. Mira que me cae bien Cyrano, pero una cosa es una cosa y otra, otra;-)
Mi pobre abuela tenía al final de sus días alucinaciones auditivas. Decía a todas horas:"¡Que pare el tenor, que pare el tenor!". Y un día me dijo, toda triste: "Hija mía, canta mu bien, pero no descansa ni deja descansar".
Tu historia me la ha recordado en un día tan especial. Yo no puedo evitar esbozar una sonrisa, pero imagino que tú estarás empezando a perder el buen humor: no lo hagas, ese buen hombre te ha hecho escribir una entrada estupenda;-)
Un beso silencioso.

Juan Manuel Macías dijo...

Bueno, bueno. Nada como una balada de los tiempos de Guimbarda para que vuelvan la paz y los mirlos. Pinchar aquí.

Juan Manuel Macías dijo...

¡Caracoles! Quise decir aquí.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Humor biliar, querido Antonio, cuando el vozarrón invade la casa. Claro, si cantara la ópera entera sería otra cosa. Pero repetir una y otra vez la misma frase con didactismo estéril (nunca saldremos cantando ópera los mirlos ni yo) me exaspera, es decir, me divierte. No sabía de qué escribir la entrada y a tenor de lo sucedido me ha venido la inspiración. Un abrazo hasta Lovaina.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Pues estas tardes, Olga, parece que tu abuela está tomando un té con pastas en mi salón. Lo cierto es que ahora mismo está calladito. ¿O será una alucinación auditiva mía en este caso?

Silente ósculo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Ah, traidor, Juan Manuel, qué aguijón me has clavado, hablando de pinchar. Menos mal que el bálsamo de Pentangle, con la voz feérica de Jacqui MacShee (su apellido, realmente, puede interpretarse como "hija del hada") ha venido a deshacer el entuerto. Pero cuidado, que un día en venganza te mando al Eminem ése disfrazado de Tríona Ní Dhomhnaill.

Abrazo pese a todo, con un Ardbeg de los buenos para enjugar el sinsabor.

FELIPE BENÍTEZ REYES dijo...

Mala cosa es la ópera a la fuerza.
Ánimo. Consuélate pensando en el profesor de canto de la señora del ciudadano Kane.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Pues apenas recuerdo "Ciudadano Kane", Felipe. Razón de más para volverla a ver. Además, puedo subir el volumen con el mando a distancia y neutralizar los ensayos del tenor. Lástima que aún no se haya inventado uno que funcione directamente sobre él.

Rosa García Perea dijo...

Antonio, yo tengo un sexto sentido para mudarme al lado de pianistas. Ya voy por el tercer piso, y tercer pianista, y aunque mis mudanzas han sido para mejor, más espacio, la calidad de los pianistas ha ido menguando. Eso sí, a éste último le hacen los coros mis gatos.