domingo, 20 de diciembre de 2009

¿La crisis? Sí, la crisis




No querría que se escapara el año 2009 sin decir esta boca es mía en el monotema político y social de este año que acaba: la Crisis.

Es curioso: Ezra Pound, cuyo padre trabajaba en una fábrica de moneda, y cuyo apellido lleva el nombre de la divisa británica, se pasó la vida desgañitándose contra la usura. En lo general acertó, pues el crédito, tal como hemos visto, ha demostrado ser una estafa de padre y señor mío.

De 1913 a 1916, Pound actuó como secretario de Yeats, a quien leía y ayudaba (el poeta irlandés estaba mal de la vista, y hay alguna foto en la que aparece con parche, como si de su compatriota James Joyce se tratara). Cuando el Nobel de Literatura de 1923 fue senador del Estado Libre de Irlanda dirigió la comisión dedicada a la acuñación de moneda, y a él le debemos, en parte, los modelos que han circulado durante décadas en la isla, con salmones y toros y corceles.

Pero Yeats se ocupó de dinero contante y sonante, de dinero "real", podríamos decir. La banca y la Bolsa, por el contrario, venden humo, y, lejos de las piezas de metal en el bolsillo, se han especializado en lo especulativo, en lo que nada tiene que ver con la excelencia o la producción sino con la subida o bajada de un mercado de valores que, como Wall Street o la City de Londres, son una de las mayores vergüenzas del planeta.

En inglés, broke designa a alguien que se ha arruinado. No es una falsa etimología, pues, decir que los brokers son los que arruinan a la gente, por más que algunos desaprensivos se enriquezcan obscenamente (el señor Madoff fue caso extremo, pero en absoluto aislado).

Hay tipos impresentables a los que la crisis les ha venido de perlas para disfrazar su insolvencia, no tanto económica como moral. Pero en todos los sectores hay pequeños y medianos empresarios que, aunque han cumplido durante lustros, hoy padecen la cicatería de los bancos con los que siempre han trabajado, y que ahora les niegan el descuento de efectos o no les renuevan las pólizas de crédito. Siempre se ha dicho que no hay nada más miedoso que el dinero. A fuerza de estrangular la tesorería de estas empresas reales, la banca va a tener razón: pronto serán empresas inviables. Conozco a editoriales que están sufriendo el problema, y, claro está, lo transmiten a sus correctores, maquetadores, diseñadores, traductores y autores.

Saldremos de esta crisis cíclica, pero si nada cambia seguiremos a expensas de los mismo trileros.

7 comentarios:

Olga B. dijo...

Qué miedo esas monedas, como dos ojos que te miran y te desnudan. A su merced se queda nuestra tristeza...

José Miguel Ridao dijo...

Las monedas y biletes son tan "reales" como el dinero bancario o las acciones de bolsa. En la economía actual el dinero está basado en la confianza, no tiene un valor inrínseco. Desde el momento en que un depositario de oro en la antigua China sucumbió a la tentación de emitir certificados por un valor superior al oro depositado en su establecimiento, el dinero adquirió vida propia, con todos los peligros que ello supone. Es famoso el desastre causado por la emisión de billetes de John Law en Francia en 1720, y muchos más. El economista J.K. Galbraith tiene un libro muy interesante titulado "Money: whence it came, where it went", donde explica el sorprendente fenómeno del dinero. Es un tema apasionante.

Sin embargo, si no fuera por el invento del dinero el capitalismo no habría podido prosperar, eso es un hecho incontestable. Lo que queda es controlarlo para que no se desmande. Por último, los bancos son un instrumento imprescindible en el sistema; no conviene demonizarlos, sino establecer un marco adecuado para su funcionamiento.

Perdón por la extensión, el dinero el algo que me apasiona (en todos los sentidos).

Un abrazo.

Innisfree dijo...

Chapeau! Cómo hilvanar en un mismo artículo a William B. Yeats, Ezra Pound, la imagen de la libre irlandesa y la jauría de brokers, banqueros y otros delincuentes que han puesto el sistema en la UCI. Difícil ejercicio literario el que has acometido, pero sólo tú podías hacerlo tan preciso, incisivo y contundente. ;)
Muy bueno.
Slán,
Chesús

Javier Sánchez Menéndez dijo...

¿Qué es la crisis?

Un abrazo.

Anónimo dijo...

Hace años vi en televisión, en un programa serio de debate, la discusión y el enfrentamiento de un grupo de jóvenes acerca del carácter ético o no del dinero. Expusieron sus puntos de vista con inteligencia, apasionamiento,y fruto de una formación valiosísima que se derrochó en abundantes citas y datos por ambas partes. Creo que no lo entendí todo, pero me dejó pensando... mis sobrinos terminaban sus carreras y se abrían camino en este mundo. Y cuando ellos, ya situados, traían hijos al mundo, me dije, entre tanta inocencia, qué "problemas" les depararía el futuro y a que dificultades se enfrentarían que ahora ignoramos o empezamos a ver. Fué el único momento en que el dinero me pareció irrelevante, o como algo más que no precisaba de una atención acuciante, sino que estaba en el paquete de su futura experiencia como algo más.
"Qué miedo esas monedas", como dice Olga. Yo no sé tomar partido, pero creo que este es el miedo más de actualidad; y la presencia o eventualidad de estas monedas en nuestros bolsillos, aprietan el corazón como despojos y miserias que atrás dejamos, después que el mundo haya concocido su momento más oscuro.

Anónimo dijo...

Amigo Ridao: Creo que nadie ha dicho nada contra el dinero. De lo que se trata es de la usura, del abuso. Y los bancos son grandes expertos en este tema. Como ha dicho Benítez Reyes (cito de memoria), un banco es una institución que te roba dinero cuando te lo quita y te roba dinero cuando te lo da. O algo así.
En cuanto a Pound, su cruzada contra la usura me parece muy digna y clarividente. Lástima que se echase tan nefastos amigos.
Saludos cordiales.
JLP

fernando dijo...

Muy bien. Os recomiendo la peli de Michael Moore: Capitalismo: una historia de amor. No hay que socorrer a los bancos y al capitalismo sino ayudar a enterrarlo. Capitalismo, globalización, neoliberalismo, todo eso es la causa de la pobreza de las gentes y la destrucción del planeta. Además de la peli, os recomiendo: Decrecimiento, repensando la ecología, de Alain de Benoist, traducido por E. Milá.