lunes, 30 de noviembre de 2009

Sine Die


Ordenando papeles y revistas, pasa por mis manos el número 15 de Clarín, de mayo-junio de 1998. Como una prehistoria de los blogs, veo colaboraciones de escritores que ahora tienen un cuaderno de bitácora: Felipe Benítez Reyes, Bruno Mesa, Jordi Doce, Enrique Baltanás... Doy también en ese número con unas entradas del diario que yo llevaba no por entonces, sino varios años antes, registrado con el título de
Sine Die.

Traslado aquí algunas que pude haber tecleado aquí esta misma semana:

Mi alumno más joven tiene que memorizar una lista de palabras para la prueba de léxico que le pondrán en el examen. He comprobado que no sabe lo que significa la palabra "efímero". Por desgracia para él, ya tendrá tiempo de aprenderlo.

* * *

Un mirlo se ha paseado por la hierba que domina mi ventana; un mirlo hembra, diría, por el plumaje no negro del todo. Ha estado pendiente de algún insecto que al final le ha dado esquinazo. A mí también se me ha escapado un verso que tenía en la cabeza.

* * *

Esta alternancia de sol y nublados, este sucederse de luz y sombras. El mundo exterior me imita.


11 comentarios:

Rafael Herrera Montero dijo...

Como una prehistoria de los blogs... Ya me había llamado la atención de las coincidencias de ese número, donde aparecíais varios cuyos blogs ahora me gusta visitar. Y como ahora, yo me asomaba entonces de vez en cuando con cosas que en su mayoría también seguiría firmando. Si recuerdas mis intervenciones sobre traducción en tu blog, estaban ya en ese mismo número de Clarín, y, ¡casi increíble! en las páginas que seguían a las tuyas.
Me encantan estas... ¿casualidades?

Belén Núñez dijo...

Maravilloso Antonio. Enhorabuena.

E. G-Máiquez dijo...

Extraordinarias las tres entradas. Enhorabuena y gracias por rescatarlas.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Vértigo me da, Rafael, lo que me cuentas. Tomo el número, y ahí están tus espléndidas traducciones de Cavafis (¡qué endecasílabos!), sí, junto a mi Sine Die. Qué cosas. Ah, por cierto, que hubo gazapo en mi colaboración: se me llamaba Enrique. Sirvan estas líneas de fe de erratas, once años después. Y también como apéndice: a los nombrados hay que sumar a Benítez Ariza, a José Luis Piquero, a Martín López-Vega y a José Ángel Cilleruelo, por no citar al director, José Luis García Martín, que también gasta blog en la actualidad. Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias, Belén. Estaba dejándome arrebatar mi fuerza cuando llamaste. Quiero decir que estaba pelándome, disculpa, es que acabo de traducir el "Sansón agonista" de Milton. Ya te llamo. Besos.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Qué feliz me hace tu comentario, Enrique. Espero que hayas llegado a la omega de tu gripe alfa. Un abrazo.

Javier Sánchez Menéndez dijo...

Las tres son geniales, pero la tercera, sublime.

Kris Kelvin dijo...

Hermosas "entradas".

Clara demostración de que cambian las formas, pero permanece la esencia.

Un saludo

Olga B. dijo...

Claro, Antonio, por eso te salen tan bien, porque llevabas años ensayando;-)
Me encanta la primera: desgraciadamente hay conceptos que uno está condenado a comprender.
Y preciosa la última...
Un beso.

Rafael Herrera Montero dijo...

Abundando, Antonio, en el vértigo, y te cuento lo siguiente no por visiones de providencialidad o superstición (aunque sí me reogcija el azar), sino porque creo, que, como a mí, te divertirá. He vuelto hace muy poco a reunirme con mi biblioteca en Córdoba, que tenía algo abandonada, y curioseando ayer lo primero que encontré fue un número de Ultramar del mismo año que celebrábamos anteayer (1998)... y ahí me encuentro con tu traducción de Yeats. Tras la sopresa, voy al estante en busca de la edición de sus obras completas (tengo la Picador del 90), y me lo encuentro justo al lado de ¡Marlowe! (ed. Pendry). Al ir a escribirte esto, me encuentro con tu referencia de hoy a Keats, de quien disertan los dos volúmenes de Amy Lowel que se apoyaban sobre Marlowe, y a escasos centímetros de éstos, el estudio-divertimento de Cortázar...
De alguna manera habrá que pagar tanta sorpresa, tentado estoy de tentar el canto del pastor en eneasílabos (verso durillo donde los haya). Si sale, te lo debo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias, Javier, Kris y Olga. Y gracias a ti también de nuevo, Rafael. Pues, sí, parece una conjunción astral. Y el eneasílabo es un gran verso: ponte a ello, seguro que el resultado merece la pena.