jueves, 31 de diciembre de 2009

X y San Silvestre




Es fin de año, día en que finaliza cada tomo de los dieciséis de Salón de pasos perdidos, la novela diarística en marcha de Andrés Trapiello. También son estos días en los que he comenzado la lectura -por el día de Año Nuevo, como es norma- de la más reciente entrega, Troppo Vero.
Qué curioso: embarcado como estoy estos días en la preparación del segundo tomo de la biografía de Luis Cernuda, he releído las transcripciones de las mesas redondas celebradas en 2002 en el homenaje al poeta que tuvo lugar en su ciudad natal. Y allí, la intervención de Trapiello, cuyo envés leo ahora en el tomo de los diarios, en versión ligeramente distinta y regocijante. Luego, avanzando en Troppo vero, me encuentro con un cameo que servidor realiza, encantado, bajo la famosa y pobladísima X malthusiana (cuántos cabrían bajo tan breve índice onomástico) en las páginas 91-92.
A continuación, en las noticias de ayer por televisión, una fotografía bellísima de un bosque nevado en el natal -de Trapiello, no de Cernuda- Manzaneda de Torío. Y antes, porque aunque salió hace casi dos años no lo había leído hasta hace una semana, la lectura (relectura, aunque la agrupación y la secuencia importe, como obsevó JRJ y repite Trapiello) de El volador de cometas, la antología de sus versos publicada en Renacimiento. Allí, y en Mil años de poesía española de Francisco Rico (una X que no sale bien parada en los diarios) el emocionante poema "Manos de jardinera", uno de los mejores poemas de amor-amor blanco (quiero decir manchado de limpísima suciedad) de nuestra literatura reciente.

No acaba mal el año. Otro más, y van muchos, con la compañía de Andrés Trapiello.

domingo, 27 de diciembre de 2009

DESDE EL PORTAL DE JANO



Dejo aquí, ahora que a punto está de comenzar el nuevo, la traducción que hice hace algunos años de este soneto de Edmund Spenser. Con el anhelo de la primavera, estos días de frío y lluvia, que pasarán pronto:

Desde el portal de Jano, el nuevo año

manda nuevas promesas de deleite;

y al viejo diciendo adiós, ya caduco,

ordena que se extingan los cuidados.


Saliendo de la noche hosca de invierno,

el nuevo amor, dormido entre la umbría

lo quiere despertar, batir las alas

locas con él, y sus mortales dardos.


La alegre primavera, ya en sazón,

dispuesta está a salir a recibirlo,

y le advierte a la tierra, con sus flores,

que se adorne y que teja un manto hermoso.


Hermosa flor que bebes juventud,

a un nuevo amor apréstate a entregarte.


EDMUND SPENSER

jueves, 24 de diciembre de 2009

El tren expreso


EL TREN EXPRESO


Le conviene el pasado a estos versos añejos

y el correr sosegado del lento alejandrino:

llegaba a la estación el viejo tren expreso

y le faltaba tiempo para bajar al niño.


Eran muy largos viajes para tan cortas piernas

que el andén exploraban como si fuera Alaska,

bufanda gris al cuello y tras la chimenea

de una locomotora que de vapor soñaba.


En la barra del bar los platillos volantes

con sus tazas tan blancas y sus sacas de azúcar.

Las bolas de alcanfor que aplastadas combaten

contra la fiel polilla –el olvido y la ruina–.


En la leche manchada, el sepia de unas fotos

que ensanchaban la España de aquel compartimento:

provincias un instante bañadas en el lodo

o la triste argamasa de tristes monumentos.


Luego nieve en la piel de algún oso polar

de la Casa de Fieras, aún no derretida.

Ese antiguo Madrid que nunca pasará

pues todavía puebla, hondo, en la retina.


En el viaje de vuelta, melancólicamente

dejar el escaléxtric que jugaba en Atocha.

El regreso al colegio, a las sombras de siempre

cuando ya se avistaban las primeras farolas.


(Como en el juego de los barcos,

no es un viejo tren: es el pecio

de mi infancia tocada y hundida)


****************


Dejo aquí este recuerdo de los viajes navideños de cuando era niño. ¡FELIZ NAVIDAD A TODOS!

domingo, 20 de diciembre de 2009

¿La crisis? Sí, la crisis




No querría que se escapara el año 2009 sin decir esta boca es mía en el monotema político y social de este año que acaba: la Crisis.

Es curioso: Ezra Pound, cuyo padre trabajaba en una fábrica de moneda, y cuyo apellido lleva el nombre de la divisa británica, se pasó la vida desgañitándose contra la usura. En lo general acertó, pues el crédito, tal como hemos visto, ha demostrado ser una estafa de padre y señor mío.

De 1913 a 1916, Pound actuó como secretario de Yeats, a quien leía y ayudaba (el poeta irlandés estaba mal de la vista, y hay alguna foto en la que aparece con parche, como si de su compatriota James Joyce se tratara). Cuando el Nobel de Literatura de 1923 fue senador del Estado Libre de Irlanda dirigió la comisión dedicada a la acuñación de moneda, y a él le debemos, en parte, los modelos que han circulado durante décadas en la isla, con salmones y toros y corceles.

Pero Yeats se ocupó de dinero contante y sonante, de dinero "real", podríamos decir. La banca y la Bolsa, por el contrario, venden humo, y, lejos de las piezas de metal en el bolsillo, se han especializado en lo especulativo, en lo que nada tiene que ver con la excelencia o la producción sino con la subida o bajada de un mercado de valores que, como Wall Street o la City de Londres, son una de las mayores vergüenzas del planeta.

En inglés, broke designa a alguien que se ha arruinado. No es una falsa etimología, pues, decir que los brokers son los que arruinan a la gente, por más que algunos desaprensivos se enriquezcan obscenamente (el señor Madoff fue caso extremo, pero en absoluto aislado).

Hay tipos impresentables a los que la crisis les ha venido de perlas para disfrazar su insolvencia, no tanto económica como moral. Pero en todos los sectores hay pequeños y medianos empresarios que, aunque han cumplido durante lustros, hoy padecen la cicatería de los bancos con los que siempre han trabajado, y que ahora les niegan el descuento de efectos o no les renuevan las pólizas de crédito. Siempre se ha dicho que no hay nada más miedoso que el dinero. A fuerza de estrangular la tesorería de estas empresas reales, la banca va a tener razón: pronto serán empresas inviables. Conozco a editoriales que están sufriendo el problema, y, claro está, lo transmiten a sus correctores, maquetadores, diseñadores, traductores y autores.

Saldremos de esta crisis cíclica, pero si nada cambia seguiremos a expensas de los mismo trileros.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

La mansión de Keats




John Keats (1795-1821), que decidió a los veintiún años dedicar el resto de sus días a la creación poética, no podía saber al tomar ese camino que su carrera iba a ser muy corta. En tan breve plazo hallamos la piedra fundacional que son sus imitativas composiciones primerizas, la soleada planta baja de Endimión, cuyas ventanas dan a una idílica Grecia; el entresuelo siempre en obras de sus dos versiones inconclusas de Hiperión; la planta noble de las odas, donde uno querría siempre quedarse; los salones de época de sus salones medievales como "La víspera de Santa Inés" y "La Belle Dame sans Merci"; y también, por último, los sombríos torreones de sus sonetos más meditativos o desesperados, aquellos escritos cuando ya era consciente de que se le iba la vida y de que su relación con Fanny Brawne estaba condenada al fracaso; todo ello, además de las varias decenas de hornacinas que sostienen las delicadas estatuas de sus muy variados otros sonetos, muchos de ellos obras maestras de lo que podemos calificar como poemas de circunstancias: sobre una lectura, ante una visita, al gato de una amiga, siempre con una hondura de la que la anécdota es sólo un dignísimo pretexto.

(De la introducción a Poemas de John Keats, Col. La Veleta, Editorial Comares, 2005, libro por el que recibí el I Premio Andaluz de Traducción Literaria, que recientemente ha pasado a denominarse "Rafael Cansinos Assens")

martes, 15 de diciembre de 2009

Panero en su centenario




Ha sido un camino hacia el origen. Leí primero a sus hijos Leopoldo María y Juan Luis, y luego a él, el padre. Todos buenos poetas, cada uno a su modo, por más que hace lustros que el primero de los citados diera en la locura y la endeblez literaria y que el segundo (el mayor en edad) haya ido cayendo en relativo silencio tras la espectacular presentación para muchos que fue Juegos para aplazar la muerte. Renacimiento, la editorial que publicó los poemas de Juan Luis hasta aquella fecha (año 1984), ha editado ahora con prólogo de José Cereijo una antología de los versos de Leopoldo Panero.
Anoche dio una magnífica conferencia sobre él, de cuyo nacimiento se cumplen cien años, Fernando Iwasaki. Fue una intervención documentada, llena de matices y sensibilidad, muy original en el buceo en las concomitancias con César Vallejo, a quien Panero trató y a quien dedicó un poema.
No se cuenta Panero entre mis poetas predilectos, pero sería imperdonable cicatería soslayarlo, dejarlo al margen, cuando guarda tantas páginas memorables su obra (sin ir más lejos, el poema "Epitafio", con el que Fernando cerró su charla). No me interesa Panero como "poeta oficial del régimen" anterior ni jamás aceptaré que pueda caer en el ostracismo por estar donde muchos desearían que no hubiera estado, por ejemplo en el franquista Instituto de España en Londres, al término de la II Guerra Mundial.
Pero en Londres, más allá de un acalorado desencuentro con Luis Cernuda cuando éste le leyó su poema "La familia" (a él, a quien la suya propia le volvería la espalda años después), Panero trató al sevillano y, al menos en ese par de poetas, hubo concordia y deseo de cerrar heridas. La anécdota que narra Rafael Martínez Nadal en Españoles en la Gran Bretaña. Luis Cernuda. El hombre y sus temas, si bien recoge con detalle el momento de enfrentamiento omite que Cernuda y Panero se siguieron tratando. Y que el autor de La realidad y el deseo sacaba a pasear por Hyde Park al pequeño Juan Luis, y que llegó a comprarle un barco de madera (lo recuerda el mayor de los hijos de Leopoldo Panero en sus conversaciones con Fernando Valls, libro que obtuvo el Premio Comillas).
El astorgano y el sevillano cruzaron cartas cuando éste marchó a Estados Unidos, y Panero se ocupó cortésmente de Cernuda en un artículo en Blanco y negro publicado en 1957 ("Un poeta habla de su generación").
Quedaron amigos. ¿Por qué es tan difícil hoy fundir en un abrazo, como ellos hicieron, a escritores a los que la guerra y lo que vino después separó?

domingo, 13 de diciembre de 2009

jueves, 10 de diciembre de 2009

El finés y el sueco


En el metro de Helsinki, en las estaciones de autobuses, en las calles, me sorprendo a mí mismo descifrando con alivio los rótulos escritos en sueco, la lengua cooficial de Finlandia. Estudié hace muchos años finés, y recuerdo del idioma algunas palabras aisladas y nociones de sintaxis, pero no siendo lengua indoeuropea resulta tan difícil de aprender como fácil de olvidar. Puedo dar fe de ello. Sin embargo, con el sueco, que no he estudiado, toco pie: establezco similitudes con el inglés o, mejor aún, con el anglosajón, la lengua de Beowulf o la Batalla de Maldon, y, siendo como es casi arcano, me siento con él como en casa (una casa, es cierto, de la que hace mucho tiempo que se falta y apenas resulta reconocible). Para que se vea lo extraña que resulta la lengua finesa, copio aquí los títulos de la exitosa trilogía de Stieg Larsson en sus traducciones: Miehet jotka vihaavat naisia, Tyttö joka leikki tulella y Pilvilinna joka romahti. He aquí los títulos originales en sueco: Män som hatar kvinnor, Flickan som lekte med elden, y Lufttslotet som sprängdes. A la vista está que los títulos se corresponden con Los hombres que no amaban a las mujeres, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina y La reina en el palacio de las corrientes de aire. ¿O no? Bien es verdad que las traducciones al español no son literales.


(De un cuaderno de viaje)

martes, 8 de diciembre de 2009

He caminado a solas


He caminado a solas por el puente,

mas he ignorado al río que, debajo,

estancado en su correr, daba al badajo

repique de su muerte en el poniente.


He escapado a la mella de su diente,

su queja no me ha dado un solo tajo,

y si alguna angustia alguna vez me trajo

hoy me ha sido del todo indiferente.


Siempre he querido ver sin inmutarme

el llanto de la vida; ajena, al lado,

la muerte en sus innúmeras falúas.


Pasar sobre las aguas sin mojarme,

cruzar por la existencia acorazado

como un erizo herido por sus púas.



(Farewell to Poesy, Pre-Textos, 2002)

domingo, 6 de diciembre de 2009

Como en Guantánamo


"Casa tomada" no es sólo título de una narración de Julio Cortázar, también la molesta realidad que por narices (o mejor dicho, oídos) no pocos vecinos de Sevilla tenemos que sufrir estos días del puente de una Constitución que debería recoger el derecho al descanso.
Es sabido que entre las técnicas de tortura del infame Guantánmo está el someter durante horas a los prisioneros a la audición de música a elevado volumen. Mi celda es mejor y más confortable, pero la música intrusa también me tortura.
Se celebra, me entero, el I Congreso Nacional de Bandas de Música Procesional "Ciudad de Sevilla". Y esta mañana, cuando he salido a comprar el periódico, me he tropezado (no es lenguaje figurado, simplemente describo) con un escenario levantado, literalmente con nocturnidad y alevosía, a dos metros de la puerta de casa. Y durante todo el día, dale que te pego, esa lata, difícilmente más contra natura, de marchas procesionales a destiempo. Hay algunos días en que me gusta la Semana Santa, y, caprichoso que es uno, suele coincidir con fechas de marzo o abril. Se nota que el calentamiento global y el cambio climático están haciendo de las suyas; faltan un par de días para la Inmaculada y ya, colándose por las ventanas, los tambores y la cornetería de la muerte de Cristo: la primavera en la antesala del invierno.
Es, con entorchados y plumas, gorras de plato y galones, a un paso las novias o madres con bocadillos envueltos en papel de plata, el triunfo avasallador de la Sevilla de la que salieron espavoridos Villalón o Cernuda. Pobrecitos, dirán los forasteros que visitan la ciudad estos días: no hay teatros ni parques y los chicos tienen que tocar en plazas y calles peatonales.
Como en Guantánamo, la autoridad no da información alguna, se limita a los hechos consumados. "La ciudad de las personas" es el lema del munícipe en jefe. Pero como impera el estruendo y me estoy quedando sordo, lo que oigo, cerrando ventanas y contraventanas, es "La ciudad de las persianas". Y ni siquiera con estas cerradas puedo escapar al alboroto.

viernes, 4 de diciembre de 2009

En la muerte de Liam Clancy




Llevaba tiempo enfermo, y ha muerto esta tarde en Cork, a los 74 años de edad, Liam Clancy, "el mejor cantante de baladas que había oído en mi vida", según dijo Bob Dylan. Con sus hermanos formó el grupo The Clancy Brothers y actuó en Estados Unidos, Canadá y medio mundo llevando la música de su país.
El pasado mayo arrancó las lágrimas del público en el National Concert Hall, en Dublín, cuando recitó el poema "And Death Shall Have No Dominion" del otro Dylan, Dylan Thomas.




Thanks for the music, Liam.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Vidas improbables



Estamos de enhorabuena. ¿Por qué? La respuesta, en el blog de Felipe Benítez Reyes, donde se da noticia de uno de sus libros más personales, a fuer de despersonalizado. Lo dijo John Keats (de quien se inventan versos memorables en el volumen): A poet is the most unpoetical thing in existence, because he has no identity.