miércoles, 27 de enero de 2010

El nombre que tenía que tener



Por fin se ha desvelado el misterio: no será ni i-Slate ni i-Tablet. Será el i-Pad, ha dicho Steve Jobs: pad, es, recordemos, almohadilla, palabra que había caído en desuso hasta que el ratón de las nuevas tecnologías se la ha llevado a su terreno, como si de un trozo de queso se tratara.
Pero estábamos con el i-Pad. Existiendo ya el i-Pod, y el i-Phone, sus hermanos, el i-Pad es un excelente nombre comercial, que no sé si a alguien se le había ocurrido (yo al menos no lo había visto entre las quinielas).

Me parece demasiado grande para portarlo como lector de libros, y aún tengo que enterarme de sus posibilidades. Pero de momento, ahí está el afortunado nombre para empezar.

Al principio era el verbo.

5 comentarios:

Juan Manuel Macías dijo...

Hace mucho que Apple ha perdido el norte. Tuvo su momento de gloria, relativo, con los Mac, y el discutible adelanto de la interfaz gráfica (que tampoco, como se acostumbra a decir, fueron inventados por la casa). Creo que el que valía era el otro Steve, Wozniack, que ahora es un entusiasta de Linux. Ha visto la luz. Ahora la factoría de la manzanita (que existe porque Micro$oft quiere) se dedica a fabricar gadgets carísimos para cazar a los incautos. Otro más para la galería.
Mi poética binaria: un poeta no debe tener nunca un mac.
Abrazos

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Mac achis, Mac ías.

Te veo beligerante. A mí no me ha gustado lo que he visto, y no le veo gran utilidad respecto al iPhone.

Habrá que observar. Lo que sí he visto es que los libros van a costar más caros que para el Kindle, lo cual no es buen comienzo. Pero repito: el nombre me parece el mejor que podían ponerle.

Por cierto, que a la app para comprar Cien años de soledad (o One Hundred Years of Solitude( deberían llamarla Mac Ondo...

Abrazos

Usoz dijo...

Creo que van a vender iPads como churros. Lo que echaba para atrás de los libros electrónicos hasta aquí aparecidos era su falta de color, siendo la nitidez de éste uno de los aspectos más destacables de los actuales productos Apple (ordenadores, ipods…). Como la mayor parte de los lectores no van a utilizar sus lectores electrónicos para leer Fortunata y Jacinta o Anna Karenina, sino para ojear el periódico o leerse un texto de un par de “páginas” muy apoyado por magníficas imágenes, el éxito de un aparato como el ayer presentado me parece asegurado. Por ahí va el futuro del lector electrónico. Yo quiero uno. ¿Te imaginas ver una edición del Book of Kells, de The Waste Land, de… en este nuevo cacharro?

Mery dijo...

Ayer ví el flamante anuncio de tamaño invento. Estoy expectante, a ver qué mas se sabe de él, pues con la poca mano que tengo para las tecnologías siempre he de esperar a los experimentos de otros.
(Muy ocurrente lo de Mac Ondo) El que tiene arte, lo tiene para todo.

Un abrazo

Fernando dijo...

Espero opiniones en abundancia para comprobar si vale la pena o no. De momento, con el tiempo que queda para que se ponga a la venta, supongo que serán unas cuantas.