viernes, 12 de febrero de 2010

Junto a Emilio Prados



Apenas unas cuantas letras de latón o bronce sobre la piedra roja, que presumo de tezontle, como el nombre de la colección de Fondo de Cultura Económica. En un estado semirruinoso, la tumba de Emilio Prados, también en el Panteón Jardín de la Ciudad de México. A veinte metros escasos de la de Cernuda. Quién se lo iba a decir en Málaga en 1928, recién publicado en Litoral Perfil del aire.
La Junta de Andalucía arregló hace poco la sepultura del sevillano. Si no llegamos a inquirir en la oficina del cementerio, probablemente no hubiéramos hallado la del amigo/enemigo que va revirtiendo al anonimato. No se equivocó Paloma Altolaguirre: están muy cerca sus huesos. Muy lejos.

3 comentarios:

Juan Manuel Macías dijo...

Precioso texto. Éste y el anterior. Gracias y un abrazo.

Alfaraz dijo...

Sombras son estos hombres
Que aún palpitan tras las malezas de la tierra...




.

Mery dijo...

Pues si, una pena. El olvido siempre es cruel y triste.
Un abrazo