viernes, 5 de marzo de 2010

Cómo se mide un best-seller



En la página de contraportada de El cultural de la semana pasada (no sé si en el número de hoy también, aún no he bajado al quiosco), hallo el anuncio de una de las novelas que más está vendiendo últimamente.
Pero uno lo mira desde el rincón de la poesía, o la prosodia. Y ve su efectividad, que quizá tenga parte en el éxito del libro. Desde el nombre de la autora al título, pasando por los reclamos que se aducen, todo, absolutamente todo, es susceptible de ser escandido como pentasílabos, heptasílabos o eneasílabos. Lean:

MARÍA DUEÑAS

El tiempo entre costuras

Un fenómeno literario
aupado por los lectores

Más de 150.000
ejemplares vendidos

Por otra parte, en cuanto a lo de medir, eso de los 150.000 ejemplares es una consuetudinaria exageración en el mundo de la mercadotecnia editorial. Más exacto sería decir que esa es la cifra de ejemplares que han comprado las librerías (con derecho a devolución ilimitada, lo cual es compra relativa). Lo que finalmente compren los lectores puede y suele quedar muy por debajo. Ya querría la autora que le liquidaran todos esos ejemplares. Y a lo mejor se los liquidan (yo que me alegraré de ello), pero si fuera así seguramente anunciara la editorial que eran 200.000, o más, los ejemplares vendidos.

Así se mide un best-seller.

4 comentarios:

José Luis Garrido dijo...

Querido Antonio, estando al frente de una editorial, creo que sabes que el arte de la palabra y las ventas conjugan poco. Esto que escribes lo lanzó el difunto Lara en la posguerra, seguramente a trasmano de algunas reflexiones que en su día lanzó J. Cheever en la prensa americana. M. Duras tiene breves narraciones a las que en su momento no les pudo dar salida, magníficas. Si les hubiera aplicado algunas bobas y simples técnicas de publicidad habría decorado muchas bibliotecas, porque un elevado número de compradores no hubieran hecho el más mínimo esfuerzo por enterarse de lo que leían. Afortunadamente no se tuvo que vender para vender y eso se llevaron ganado sus lectores de entonces. En cuanto a los Best-seller, con la habilidad de las grandes falacias, (y no refiero a este libro de María Dueñas, que no he leído) puedes vender lo que quieras, a espuertas, y si es una novela de Federico Jiménez, mejor.

Un abrazo

José Manuel Benítez Ariza dijo...

Es curioso: muchos eslóganes publicitarios son también versos perfectamente escandidos. Evidentemente estamos ante una "portada-anuncio". No es que eso sea malo per se. Más intríngulis tiene lo de la tirada. Me cuentan algunos libreros que lo de la "devolución ilimitada" es relativo: a lo sumo, deben cambiar los libros sobrantes por otros libros de la misma editorial.

Olga B. dijo...

Vaya, qué listos. Pues la información que transmiten debería ser exacta y no relativa. Con eso bastaría. Al fin y al cabo, convertirse en best-seller no es una buena publicidad para según qué círculos. Aunque me imagino que a la autora le dará igual y a sus publicistas, no digamos.

Siempre aprendiendo en tu blog, por unas causas o por otras;-)
Un abrazo.

ONDA dijo...

Leí la novela y me enganchó desde la primera a la última palabra.

Creo que da una visión algo parcial de lo que fue realmente la postura del General Franco y sobre todo de don Ramón Serrano Suñer, al que tuve el placer de conocer.

La imagen que de él da en la novela no creo que coincida mucho de lo que realmente fue. Las novelas en ocasiones se amparan en la documentación para dar una version de los hechos y entonces dejan de ser novelas; de la extensa bibliografía no se puede extraer una sola conclusión.

Una novela al incluir personajes que fueron reales debería ser fiel reflejo de lo que fueron y en muchas ocasiones no es así.

Esta es mi modesta impresión. Creo que Serrano Suñer no fue un germanófilo en el sentido más literal del termino, le toco lidiar con esa bestia, pero si hubieran declarado su enemistad a Alemania casi con toda seguridad nos hubieran invadido. El sí pero no creo que fue lo que nos salvó.

Dicho esto creo que la novela te atrapa.

Un fuerte abrazo