sábado, 20 de marzo de 2010

Con la Generación



Regreso de ver la exposición La Generación del 27, que lleva como subtítulo, alterado bajo signos de interrogación, ¿Aquel momento ya es una leyenda?, un verso de Jorge Guillén.
Se abrió ayer en el Monasterio de Santa Inés de Sevilla, donde ya se han celebrado importantes exposiciones sobre literatura. Pero ésta no es sólo de literatura de lo que se ocupa: naturalmente, se dedica especial atención a los prosistas y poetas del 27, pero también a los de la promoción anterior, y a pintores y músicos, así como a las revistas, entre las que destaca La Gaceta Literaria. Con todo, lo más emocionante sin duda ha sido ver completo el documental El deseo y la realidad, confeccionado a partir de unas secuencias del tomavistas de Juan Guerrero Ruiz, el llamado por Federico García Lorca "cónsul general de la poesía". Ver en movimiento a Luis Cernuda o Fernando Villalón le acerca a uno más a ellos.
Aparte de algunas intervenciones de los poetas en su propia voz, poetas actuales prestan la suya a los de entonces: Luis Alberto de Cuenca a JRJ, Luis Antonio de Villena a Cernuda, Luis Muñoz a Alberti... Sólo quien hace de Federico García Lorca no está a la altura de las circunstancias, sin nada de la energía que se presume en éste.
Nos habíamos sentado en la primera fila de un salón vacío. Sesenta y un minutos después, no queda una silla libre. Ha pasado una hora en un instante.

3 comentarios:

Alfaraz dijo...

Antonio,
como el documental en verdad es magnífico, quisiera dejar aquí un aviso a navegantes; ya lo tenemos completo y en alta resolución en la web del Instituto Cervantes.


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Antonio Rivero Taravillo dijo...

Muchas gracias por la información, Alfaraz.

Anónimo dijo...

Convengo con vosotros en la riqueza del documental. Imágenes como tesoros, o al revés. Pero aún pide otro golpe de edición: uno que deje de atribuirle las jinojepas a Federico y se las de a Gerardo Diego, que fue el padre del invento, vacilón y cabrocente cuando se las encaloma al singular José María Hinojosa, bondadoso alma de cántaro. A esas se refieren en la peli y se las dan a Lorca, que llegó tarde a los anaglifos y nunca a las jinojepas.Peli buena pero buena, imagino que también en el Cervantes, la de Gecé sobre los compatriotas sefardíes diseminados por aquí y allá. Y Samuel Ros, primerísimo primer plano, como prototipo de la comunidad...