viernes, 28 de mayo de 2010

El reino blanco



Camino del taller de poesía, y porque he preferido salir con tiempo, pues va haciendo calor y no es cosa de apretar el paso, me he detenido en una librería y ojeando las novedades de poesía lo he descubierto: El reino blanco, de Luis Alberto de Cuenca.
Naturalmente he comprado este volumen de la colección Palabra de Honor, de Visor, y he llegado ufano al taller, sabedor de que si me flaqueaba la inspiración para urdir la clase siempre podía tirar del libro del amigo e ilustrar con alguno de sus poemas una idea, una muestra de estupenda poesía.
No pocos de los poemas han ido apareciendo en revistas, y la sensación de novedad se aminora entonces, pero no desfallece el entusiasmo ante versos que van de la encendida celebración erótica a reelaboraciones de otros poemas y temas literarios, tocadas por lo onírico, por lo festivo, por lo culto que no es pedantería nunca sino dicha.
"Paisaje con figura desperezándose" recrea un soneto de Shakespeare (confesa devoción del poeta, como acredita en varias páginas), "El cuervo" es un ejercicio muy libre sobre el homónimo poema de Poe. Hay incluso un haiku asonantado ("Reloj de arena. / Me subo a tu cintura / y el tiempo cesa") que siendo magnífico y bastándose solo recuerda a otro de Aquilino Duque. Pero citar nombres propios es tarea ímproba al referirse a la poesía de Luis Alberto: nombre de los que se apropia, digo, y nos devuelve generosamente en sus impecables versos juguetones.
Leemos también un magnífico "Tríptico de Foxá", a quien de Cuenca ha antologado y prologado (en Paréntesis firmaba recientemente una presentación a Misión en Bucarest y otras narraciones).
Las 160 páginas se leen en un suspiro. Un suspiro gozoso.

1 comentario:

Mery dijo...

Anoche ví Las Noches Blancas con L-A. de Cuenca como único protagonista. Cuando se le deja hablar es gozoso.
El Reino blanco está en mi lista de espera, desde luego.

Un abrazo