martes, 18 de mayo de 2010

Hasta luego, Feria del Libro (I)




Acabó la Feria del Libro de Sevilla. ¿Quién dice que los libros no sirven para nada? Dejo aquí algunas utilidades de su Feria:

- La amena charla de Julio Manuel de la Rosa tras la mesa redonda de Paréntesis, desgranando anécdotas de Ignacio Aldecoa y Alfonso Grosso.

- Un viaje al Oeste en San Francisco (me refiero a la plaza de ese nombre), gracias a un encuentro con Javier Lucini y su recién premiado Apacherías (Mono Azul). Como un Custer que mudara de afectos, Javier tiene el físico del general famoso pero pasión por los indios. Da gusto hablar con él entre los tipis (quiero decir casetas) de la Feria.

- Las fotografías y los relatos (con mis ovejas negras incluidas) de Horizonte de sueños, el lujazo multimedia de Antonio Acedo, Premio Andalucía de Fotografía.

- La simpatía de Lucía, Nuria, María y Elena, las chicas de Edere, encargadas de prensa de la festividad, porque festividad es, sin duda, la Feria del Libro para los que amamos la lectura.

- El estorbo, aunque sólo sea veinte días (incluido el montaje y el desmantelamiento), a los tontos del monopatín a los que sólo les quedan, ay, otros 345 para destrozar el mármol de la Plaza Nueva y hostigar paseantes.

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