sábado, 26 de junio de 2010

Addenda et corrigenda


Como a varios amigos les ha sorprendido el comienzo de la reseña de Babelia en lo relativo a la traducción, he añadido algunas observaciones a la anterior entrada. En cualquier caso, aquí no hay trampa ni cartón. Ahí está el libro, y en edición bilingüe, para valerse solo. Por lo demás, y obviando el eliotiano "criticar al crítico", sería necio extenderme sobre el asunto.

5 comentarios:

Sara dijo...

Cierto, Antonio. Sin haber leido el libro, me llamó mucho la atención que Ángel Rupérez dedicara tantas líneas de la primera parte de su reseña a lo que son para él desaciertos y sin embargo no apuntara ningún sólo acierto de tu traducción... No estoy familiarizada con este mundo (ya sabes que lo mío son las ciencias sociales) pero no sé, me pareció una reseña perezosa y un poco mezquina...

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Pues para ser de ciencias sociales tienes una sensibilidad literaria que ya quisieran muchos, Sara. Me dijo Martín que estuvo contigo el otro día. ¿Estás ahora en Sevilla o en Belfast? Fresquito aquí o calorcito allí te deseo. Un abrazo.

Enrique Baltanás dijo...

Se trata, una vez más, de dos concepciones distintas y hasta opuestas de lo que es la traducción poética. Querido Antonio, no hace falta que te diga con cuál estoy yo.

Pero las cosas hay que decirlas claras, enseñar las cartas, y no recurrir al magín o al por cima, entrañables y terruñeras palabras, por cieto.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Me alegra verte por aquí, Enrique. Sí, compartimos la idea de qué es la traducción poética. Magín es una palabra muy hermosa, y si no, borremos algunas de las mejores páginas de Álvaro Cunqueiro.

Butler Yeats, William dijo...

No han valorado la reseña como merece: se trata de un ejercicio innovador en el que, tras una crítica destructiva, el que queda en evidencia es el crítico y no el criticado. Algo que, por cima de todo, es de un magín que dejaría con la cabeza gacha a muchos de nosotros.