jueves, 17 de junio de 2010

Crónica del Bloomsday en Sevilla


Todo salió ayer a pedir de boca. Muy elevada asistencia (calculé unas 150 personas); inspiradas intervenciones de los participantes en la mesa redonda; la inesperada aparición de Francisco García Tortosa, que recibió un caluroso aplauso; estupendas lecturas de pasajes de Ulises en inglés y español, pero también en árabe y francés; la belleza del tránsito de la tarde a la noche en la terraza de la Casa de la Provincia, con el telón de fondo de la catedral y la Giralda; la temperatura perfecta; música.

Algunas palabras de mi intervención:

Se celebró el Bloomsday por vez primera en Sevilla el año 2000. Es decir, hoy estamos festejando el día de Bloom, la jornada en que se desarrolla Ulises, 106 años después de la acción de la novela y pasados diez desde del primer eco de ese día en Sevilla.

Para la efemérides, hemos tirado la casa por la ventana y hemos traído para celebrar ese día y esa noche en que se desarrolla la novela de Joyce a dos famosos actores norteamericanos: Tom Cruise y Cameron Díaz. Ésta, naturalmente, porque el mestizaje de su nombre y apellido recuerda al del Gibraltar de Molly Bloom. Pero estos norteamericanos no se enteran de nada. Y mira que se lo dije en inglés (día y noche, day and night) en vez de en gaélico (lá agus oíche). Hija, es que no te enteras, como le he puesto en un SMS a Cameron hace unos minutos. Así que hoy los tenemos, sí, en la ciudad, sí, pero estrenando, sí, una película hecha para la ocasión que han titulado, del revés, sí, como Noche y día (Knight and Day). ¡Tirititeros!

Otro que se equivocó de lugar y de fecha es Enrique Vila-Matas. Enrique vino a presentar a Sevilla su novela Dublinesca, gran homenaje a Joyce, no hoy 16 de junio como estaba convenido, sino el 16 de marzo. Desde que dejó la bebida anda trabucado el hombre. Y hoy, en vez de tenerlo aquí, va el tío y se marcha a la capital de Irlanda. No sé qué se le habrá perdido allí, cuando todo el mundo sabe que la celebración fetén del Bloomsday, la buena, es la hispalense. La decana de Hispania, si no de Hibernia.

Ayer Vila-Matas y otros escritores y editores españoles presentaron en el Instituto Cervantes de Dublín un libro en que hablan de la orden que han fundado, veneradora de Joyce. No está mal. Sólo recordarles a ellos, y a ustedes, que aquí en Sevilla hace ya cinco años, y con motivo del centenario, publicamos gracias a la receptividad de Ignacio Garmendia, editor de la Fundación Lara, el volumen que tuve el placer de coordinar: Cien años y un día: Ulises y el Bloomsday. Por lo tanto, Eduardo Lago, Enrique Vila-Matas, Antonio Soler y demás admirados conmilitones: bienvenidos al club. El acto en Dublín y esa Orden del Finnegan que han montado, viene a darle la razón a Brendan Behan cuando dijo que el primer asunto del orden del día de un nacionalista irlandés es una escisión. Los amigos que no han venido hoy a Sevilla y se han ido a Dublín han demostrado con ello ser nacionalistas irlandeses hasta la médula.

Pero aquí planificamos mejor las cosas. Diré, y esto le gustará a Francico Correal, que una de las veces que se celebró el Bloomsday, en 2002, conseguimos que el fin de fiesta fuera el partido del Mundial de Fútbol España-Irlanda. Hoy, puesto que la verde Erín no se ha clasificado por culpa de una mano negra de Francia (y eso es un detalle muy feo, Ulises se escribió en parte en París), hemos querido que el Bloomsday coincida con el España-Suiza (en Zurich terminó Joyce Ulises, y allí está enterrado). Es sabido que la imaginación del celta favorece la derrota sobre la victoria. Así ha sido desde que el bardo galés Aneirin compuso Y Gododdin en el siglo VI hasta la mitología del aplastado Levantamiento de Pascua de 1916 en Dublín (“Una terrible belleza ha nacido”, escribió Yeats), pasando por el Bonnie Prince Charlie o las elegías fenianas. De ahí que hayamos previsto que España cayera ante Suiza por causa del gol de un tal Fernández, de Zurich, la ciudad, ya dije, donde reposan los restos del autor de Ulises. Por cierto, que hace unos días una amiga poeta me hacía reparar en un poema de Raymond Carver que yo desconocía acerca de ese cementerio de Fluntern y de la tumba de Joyce...



2 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Genial!¿Se puede encontrar aún el libro sobre Ulises que coordinaste?Greacias.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Creo que el libro se saldó hace un par de años. Quizá aún se pueda encontrar en Internet. Si no fuera así, vuelve a dejarme un mensaje con tu nombre y dirección de correo electrónico y veremos qué se puede hacer. Un saludo.