viernes, 25 de junio de 2010

La Isla de Siltolá


Parece un espejismo, un idílico sueño para el náufrago, la Isla de Siltolá. Afloró hace poco, como una de esas tierras volcánicas jóvenes, de ayer mismo. Pero qué tupida se va haciendo ya su vegetación, y qué buena sombra va dando. Hay que agradecer a Javier Sánchez Menéndez el haberla descubierto con su catalejo, y hacerla no sólo habitable, sino un pequeño edén que se ramifica en sus varias colecciones. Y su revista.
Me acaba de llegar el segundo número, tan hermoso como la promesa del primero, si no más. En él, con la dirección de Javier y un consejo editorial de lujo (Luis Alberto de Cuenca, Julio Martínez Mesanza, José Mateos y Abel Feu), colaboraciones de Antonio Colinas, José María Jurado, Antón Castro, Antonio Serrano Cueto... Estoy muy contento, y orgulloso, de que acompañen a mis traducciones de tres poemas de Llywarch Hen. Se incorporan además -y esto es novedad respecto de la primera entrega- algunas reseñas de libros.
Y hablando de éstos: con el segundo número de La Isla de Siltolá he recibido sendos poemarios de Ángel Mendoza y José María Moreno Carrascal, colaboradores también de la revista. Son ya nueve los títulos de esta colección de poesía.
Estamos de enhorabuena.

2 comentarios:

Antonio Serrano Cueto dijo...

Querido Antonio, es un placer compartir contigo naufragio en esta isla de tan sonoroso nombre. Esta misma tarde he leído los poemas que traduces y sí, he "oído a brezo y humo" y "he olido las espadas". Un abrazo.

José María JURADO dijo...

Pues sí: náufragos felices. Supervivientes somos.
Enhorabuena por las traducciones-recreaciones.