domingo, 4 de julio de 2010

La grúa



Hacía tiempo que no dejaba aquí un poema propio. Sin engolar la voz, sin pronunciamientos, creo que éste inaugura un nuevo modo de decir en mi poesía.


LA GRÚA


I


Lo mismo que un gran buque en mitad del océano,

movible base para aeronubes,

hoy los pájaros se detienen y reponen fuerzas,

plumas sobre la pluma,

en el brazo de la grúa amarilla que interrumpe

mi parcela de cielo.

Planea una tórtola y se posa

en la grúa, igual que en la torre del tendido eléctrico

las cigüeñas se doblan, ignorando

que ya nada nos dice la espadaña,

que hemos dejado de entender

el declinante idioma de los campanarios.

Dentro de unos meses el portaviones

levará anclas, y este trozo de azul

será más fatigoso recorrerlo,

más arduo hallar inspiración.


II


En el fin de semana del gruista

el viento hace a su antojo con su brazo

y gira la veleta

echando un pulso al aire. La corriente

señala no la dirección del céfiro esta mañana gris:

rubrica

lo mudable de todo, hasta esta sólida

estructura de hierro y de metáforas.


III


No se necesitan aquí hombres del tiempo:

estos bloques de hormigón –el contrapeso

del índice que ahora marca decidido al levante–

aseguran que el poniente sopla. Lo sabe

la carne que comulga ahora con la atmósfera;

y este fresco en la piel, a la que orea y acaricia,

y el templado roce por el vello

tienen correspondencia con su giro.

La casa en construcción, su apilado infortunio

de dentro de año y medio, se alzará

sobre el solar de esta estación meteorológica,

esta antena que emite

partes de una vida que se habrá desmontado,

sanada su tortícolis con sombra,

hermana mayor de los pararrayos.


Percha en la que reposa, transparente,

el traje de la tarde al aquietarse,

metálica bandera de los pájaros.

3 comentarios:

Alejandro Lérida dijo...

Enhorabuena, Antonio, por los tres poemas/regalos. La temática me parece original. Qué difícil es la sencillez. El cierre del tercer poema está muy bien echado.

Vaya, que voy a volver a leerlos ahora mismo.

Un abrazo sincero.

Marisa Peña dijo...

Pues gracias por dejarlos aquí, por compartirlos.
Me gusta ese "traje de la tarde al aquietarse"...Cuando el lenguaje poético se apodera de la realidad nada vuelve a ser lo mismo.
Aprovecho para despedirme por unos días y desearte lo mejor.
Un beso

José María JURADO dijo...

Suena a nuevo, ultraísmo revisitado. Yo también, qué casualidad, inicie un nuevo ciclo poético con una
">Con una grúa.
Será el signo de los tiempos.