miércoles, 18 de agosto de 2010

En Ushuaia

Hemos llegado hoy a Ushuaia, en el extremo de la Patagonia. Nieve en los picachos y en las veredas. Y tan blanco, tan blanco, el mundo es un pañuelo. En el asiento de al lado, en el avión, la chica que ha estado hablando dos horas con nosotros (el argentino es abierto, hablador, expansivo) resulta que es seguidora de Innisfree1916, el estupendo blog sobre temas de Irlanda de Chesús Yuste.

Me dijo que lo leía cuando saqué el tema de las Malvinas, y comparó la situación del colonialismo de John Bull en el Atlántico Sur con lo que sucedió y sucede aún en los seis condados del Ulster que permanecen bajo dominio británico.

Se llama Evelyn Ruiz, vive en Río Gallegos, y desde aquí le mando un muy cordial saludo.

De la guerra recuerda (ella tenía sólo siete años) cómo los pobres soldados argentinos, los más procedentes del norte y desacostumbrados al clima extremo de este Sur, mal pertrechados, solicitaban comida con la que completar su magra ración. Y el apagado de luces por la noche y la instrucción para caso de bombardeos.

Aquí en Ushuaia no faltan los recuerdos a los caídos y a la aspiración de reintegrar las islas a la patria.

Y es que las Malvinas fueron, son y serán argentinas.

7 comentarios:

Innisfree dijo...

Muchísimas gracias, Antonio. Es una anécdota preciosa. Y muchísimas gracias, Evelyn.
La verdad es que emociona saber que hay tanta gente que sigue el trabajo de uno. ¡Qué responsabilidad! :D

Buen viaje, Antonio. Por aquí seguimos tus etapas australes. ;)

Marco Valerio Corvo dijo...

Soy andalúz. Jamás entendí que tenían que ver las Malvinas con Argentina. Ningún genocidio se cometió allí (como el que se hizo con los aborígenes de Patagonia y de Tierra de Fuego), pues nunca vivió allí ningun ser humano, hasta que llegaron los pastores escoceses e ingleses. Es evidente que la distancia de 2.000 kilómetros que separa a las Malvinas de Argentina, es menor que la que las separa de la Gran Bretaña. ¿¿Y que??? ¿Debería entonces el Estado de España entregar las Canarias al de Marruecos?
Creo que las Malvinas jamás fueron argentinas. Y siempre fueron inglesas, pues fueron los primeros que pisaron allí en toda la Historia de la Humanidad.

Sara dijo...

Antonio ¡pero qué gran alegría le has dado a Chesús, hombre! Yo también me alegro mucho por él... Saludos desde Irlanda y feliz estancia en la Patagonia.

evelu25@hotmail.com dijo...

Agradezco el comentario en tu blog, para mi fue un placer haber charlado durante todo el viaje con ustedes, una pareja muy calida y amigable y sobre todo que le allas echo llegar mi simpatia por el Blog a Chesus.
Y simplemente dejar bien clara cual es mi postura en cuanto a la guerra de malvinas tal como lo comente en el avion, en una guerra todos perdemos y lo que perdemos no son tierras son personas, son vidas humanas que no se recuperan por estar escritas en un monumento, no solo hablo por las perdidas ARGENTINAS (que seguro son las que mas me duelen) sino por las inglesas tambien, porque son personas que lucharon por un capricho politico (de quien fuere ARGENTINO o inglés)el cual tuvo un costo muy alto para las familias que perdieron a sus seres queridos.
Te dejo un saludo inmenso desde la PATAGONIA ARGENTINA
Evelyn Ruiz

Innisfree dijo...

Yo creía que ya había dejado un comentario aquí. Pero fue un día tan intenso el de ayer, que se me debió de olvidar.
Muchísimas gracias, Antonio. Tiene razón Sara: me has dado una gran alegría. Ya lo he contado en mi blog. No hay distancias en el siglo XXI. No hay barreras para la comunicación.
Gracias, Evelyn. Seguimos leyéndonos en los blogs.
:D

blaudonau@telefonica.net dijo...

¡Qué bien nos viene ese soplo de viento polar a esta canícula del valle del Guadalquivir! En estos días leo algo sobre el paso de Malaspina del Cabo de Hornos, cuando viajaban de Talcahuano a Montevideo.

Alfredo J. Ramos dijo...

«Iluminados por el fuego» (2005), la película de Tristán Bauer basada en un libro previo, es un buen ejemplo, creo, de lo que fue la guerra de las Malvinas, e ilustra bien la obscena estupidez sobre la que suelen levantarse estos conflictos.
Mis mejores deseos para el viaje patagón, un buen confín sin duda (al menos del lado de las sugerencias) para unir fuego con nieve. Saludos.