jueves, 26 de agosto de 2010

Otra forma de publicidad


Quiere la publicidad mercenaria que en Internet se arrastra de forma subrepticia o descarada que el colaborador anunciante cobre sus comisiones, sus diezmos, de la empresa cuyos bienes o males pregona.

Pero hay otra forma posible de publicidad a la cual desde aquí me encomiendo. La de dar a conocer maravillas, joyas, escondidos paraísos. Y la cobranza recibirla no en monedas o guarismos de la cuenta corriente sino en olas de simpatía, de agradecimiento cordial, de oraciones para la salvación del alma (si ello es posible), por qué no. De invitaciones, aunque sea en la intención, a copas o vasos de cerveza entre brindis inmemoriales y eternos.

Hace muchos años empecé a disfrutar de ciertas formas de música que no digo que sean mejores o peores que otras, pero que emiten en la onda de mi pecho cuando éste late. Tienen además el mérito de ser fruto de una búsqueda, piezas halladas donde el mercado apenas existe. Se trata de descubrimientos que son reconocimientos íntimos.

Para quien pueda gustarles, dejo aquí algunas recomendaciones que no he hallado gratuitas en Youtube y que cada cual -los pocos cada cuales que las busquen- hallarán en tiendas virtuales de discos como iTunes, etc.

No pretendo que me compense el portal de Internet o la discográfica. Me basta, amigo, amiga, el asentimiento de tu emoción.

Aquí van tres:

- "The Lass of Aughrim", la desgarradora canción en que se cifra el misterio de "Los muertos", de Joyce", cantada por Susan MacKewon en su disco Blackthorn: Irish Love Songs. Con el ruego de un recuerdo por Michael Furey, enterrado en su cementerio de Galway.

-"The Death of Queen Jane", balada escocesa recogida por The Bothy Band en su disco After Hours e interpretada por el difunto Mícheál Ó Domhnaill.

-"One Morning in June", de Lasairfhíona, en su disco Flame of Wine, una de esas canciones que oscilan mágicamente entre el irlandés y el inglés susurrada, casi, por una voz de mocedades imposibles.

No concibo que no puedan gustar.

2 comentarios:

José Luis Piquero dijo...

"The lass of Aughrim"... Todos los joyceanos la tenemos presente. "Qué pequeño papel he representado en tu vida... Es como si nunca hubiéramos convivido como marido y mujer"... Cito a Houston, no a Joyce.
Tu nueva foto inicial es tan anglosajona como las otras: siempre con la campiña o con un té o con una chimenea. En esta te ha salido una expresión ávida, más latina que inglesa, pero muy tú. Por cierto, nunca la pipa.
Una recomendación musical, algo más española: "La guerra de los gigantes", de Sebastián Durón, una ópera barroca española, parece que inencontrable pero digna de ser encontrada. Yo tengo una copia en cassette.
Tu blog es indispensable.
Un abrazo:
Nick Carraway.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Estremecedor final del cuento y la película. En ésta, realzado por la plasticidad de las imágenes de la nevada y esa voz en off.
En este caso, lo que estoy tomando es un chocolate bien caliente, que falta me hacía con las temperaturas que se gastan en Tierra del Fuego en agosto. Tomo nota de la recomendación musical. Muchas gracias y un abrazo de vuelta.