miércoles, 25 de agosto de 2010

Segundo artículo en El Mundo



Publicado hace dos semanas. Me equivoqué en cuanto a la fecha, pero el concierto se mantiene:

JUERGA GENERAL

Una de las quinielas para el otoño sevillano es la de si afectará la Huelga General del 29 de septiembre al concierto fijado para ese mismo día de U2. Usted también, si no tan apostador como los irlandeses, puede que se lo pregunte. La respuesta es, en mi opinión, clara: habrá concierto. Podrá haber recortes sociales y mordidas en los salarios, pero a los sevillanos no se les hurtará así como así una ocasión festiva, una buena juerga.

No soy seguidor de U2, pero me gusta recordar a un gran músico irlandés al que Bono honró en vida y que muchos años antes de la venida de éste, en los cincuenta del pasado siglo, comenzó su carrera en Sevilla. Me estoy refiriendo a Ronnie Drew.

Fundador de ese eficaz específico contra los ataques de melancolía, The Dubliners, fue Ronnie Drew profesor de inglés y aprendiz de guitarra flamenca en nuestra ciudad. Estos días de canícula que anteceden al 16 de agosto, segundo aniversario de su muerte, lo imagino con su barba bíblica por un Mateos Gago y un Barrio de Santa Cruz de un tipismo tan certeramente recreado por Abelardo Linares en un poema de su reciente libro Y ningún otro cielo.

Luego, de regreso en Dublín, vendría la creación del grupo, las giras, las pintas que los Dubliners tenían de exploradores de la Fiebre del Oro y también las otras de cerveza negra (de la marca que fue durante unos años propietaria de Cruzcampo y que casi comparte nombre con una calle de la Casa de la Moneda).

Ronnie Drew y The Dubliners entonaron no pocas baladas de la lucha por la independencia irlandesa, que en el caso del cabecilla del Levantamiento de Pascua de 1916, James Connolly, era pareja a la lucha sindical, de la emancipación de la clase obrera.

Cantó Ronnie como otros compatriotas “Viva la Quinta Brigada” (en realidad, la Decimoquinta Brigada Internacional, en la que se integró el batallón irlandés en nuestra Guerra Civil). Y atendiendo a Antonio Machado (“Canto y cuento es la poesía”) contó en los escenarios la anécdota de Brendan Behan, que también en los años cincuenta vino a España y, preguntado por la policía en la frontera, declaró venir al funeral del Generalísimo.

No tengo entradas para U2, pero en el segundo aniversario de la subida de Ronnie a los pubs del Condado del Cielo quiero pensar que los sindicalistas sevillanos no dejarán que la Huelga General impida el anunciado concierto de los amigos de Ronnie y que habrá en su lugar Juerga General que lleve en ondas la música desde el Guadalquivir al Liffey. Porque qué cosa es Sevilla sino también la “Dirty Old Town” cantada por Ronnie Drew: una vieja y sucia ciudad.

1 comentario:

Innisfree dijo...

Efectivamente, al final imperó la sensatez: el 29 a la huelga y el 30 a la juerga con U2.
Eso sí, precioso homenaje a Ronnie Drew. ¡Qué suerte tenéis en Sevilla que todo el mundo (gaélico, se entiende) ha pasado por ahí!
Fáilte go dtí. ;)