lunes, 20 de septiembre de 2010

La caricia más profunda




Gracias al auxilio anónimo he dado con el cuadro de Dino Valls al que me refería en la anterior entrada titulada "Dream". No voy a glosarlo, sólo pido que se le conceda el tiempo de observación detallada que merece, que es mucho, pues está hecho con los mimbres de la eternidad. Quien desee profundizar en la obra y el mundo del artista puede asomarse a esta estupenda monografía de Lilo Mor.

Y como lo prometido es duda (hasta que se cumple), aquí el poema que escribí bajo el influjo de "La caricia más profunda". La nieve no estaba en el lienzo, pero nos acompaña de antiguo, y en esta imagen en particular le debe mucho a Chrétien de Troyes:

ENHEBRA el horizonte con su aguja,
los montes más allá de la ventana.

De pronto, un dedo chilla atravesado.

Sobre el nevado alféizar ya la sangre
cae y sonrosa el agua del invierno.

10 comentarios:

Enrique Baltanás dijo...

Poema a la altura del lienzo. Ambos magníficos.

eutelia dijo...

Muy bonito lo de la sangre que sonrosa. Me recordo ese cuento infantil...
saludos,
eutelia
www.albinovino.com

Olga Bernad dijo...

Son como un remanso a esta hora.
Quizá ese pequeño placer de mirar un cuadro y leer un poema, en silencio y con calma, sea todo lo necesario en algún momento.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias, amigos. Y, Olga, nos vemos esta tarde en la presentación de Chesús. Un beso.

lm dijo...

Pues a mí me ha gustado el chillido del dedo. Es una buena metáfora. Antonio, te agradezco nuevamente la cita de mi ensayo. Buenos versos los tuyos, gracias por combinar el impulso que te llega de fuera con el que brota de dentro. Mi enhorabuena, y mi felicidad por encontrar a otro amante de lo bello, de lo bueno.

Un abrazo,

Lilo.

:)

Miguel Estrada Pérez-Carasa dijo...

Muchas gracias por el poema, es hermoso. No quería perdérmelo, y estoy muy satisfecho de que tu mirada atenta se atenga al simbolismo del cuadro (hay una mano que aprieta y cautiva delicadamente)y, en fin, uno más de los logros que tu poesía alcanza por la capacidad de apreciación y tu calidad de poeta.
Era de esperar, pero yo lo hacía impacientamente.
Muchas gracias.

ranstom dijo...

Acabo de descubrir este blog hace poco, como tantas otras cosas.
Interesantísimo...
Y esa "sangre que sonrosa", todo un hallazgo.
Y un cierto paralelismo:
(En mi primeras liras, ella pretende que su sangre blanquee para dejar un rastro más claro...)


Un saludo azulado.

Marisa Peña dijo...

¡cuánta belleza!Y con la falta que hace...

Myriam dijo...

¡Qué belleza! ¡Cuánto me he perdido! Ojalá el tiempo no sea un tirano y pueda pasar por aquí más a menudo. Un saludo Antonio, andaba buscando algunos de tus poemas y me encontré con este post. Tan profundo como aquella caricia.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Que hayas visto esta entrada casi un año después de su publicación parece lo más apropiado, Myriam, para un lienzo y un poema que se quieren atemporales. Un abrazo.