domingo, 19 de septiembre de 2010

Lujo contra el mercado



Este navajeo que algunos se traen, cómo me recuerda las purgas que sin duda añorarán, entre nostalgias por el Muro de Berlín y otros ladrillos. Por cierto, el comisario de la ortodoxia comunista que abomina del Mercado hace la promoción de su libro arrimado a las cinco estrellas del Hotel Alfonso XIII (A Luxury Collection Hotel). ¿Que no nos mojamos? Ea, pues ya nos hemos salpicado.

6 comentarios:

Sara dijo...

Pésima entrevista: un gazpacho de tópicos, anacronismos y otros chapurreos. No quisiera juzgar la novela por esto que leo, pero no promete la verdad... Uf!

José Miguel Domínguez Leal dijo...

Parece que hacerse más viejo no te hace más sabio. Es increíble hasta dónde puede llegar el autoengaño.
Saludos.

Alfaraz dijo...

Defender el marxismo y la sanidad cubana desde el Alfonso XIII nos adentra en un conocido género literario: el Realismo Mágico.
Supongo que el libro de este señor habrá que encuadrarlo en ese estilo.



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eutelia dijo...

El tipo esta hablando de lo que conoce: el propio marketing que hacen los intelectuales y artistas cubanos consigo mismos y con el regimen que les provee la plataforma de venta. Se proyecta hacia otros escenarios, porque, se le ve, es un pelin bruto.

Gómez de Lesaca dijo...

Tiene usted razón. Y por cierto un comentario:

¿Le daba igual a Lope de Vega el mercado cuando escribía sus comedias?. ¿No quería ganar dinero, labrar casa y hacienda o al menos ir tirando?.

¿No vendía Cervantes el Quijote a los correspondientes reales de vellón?. (Aunque no tuviese al final un maravedí en las alforjas)

¿No se trasladó El Greco a Toledo en busca del mercado que suponía una ciudad felizmente repleta de iglesias y conventos?.

¿Es posible la obra de Murillo sin el trasiego mercantil de la Sevilla del XVII?.

¿No buscaban mercados los canteros que recorrían la Europa de las Catedrales?.

¿No está unido el esplendor de las ciudades renacentistas italianas al desarrollo de los mercados (del capitalismo) y de los patriciados urbanos?.

Sin mercados no sabríamos nada del jazz, de John Ford, de Kipling o del mismo Shakespeare. Los habrían conocido en su pueblo como mucho.

¡Vaya con los males del mercado!.

Saludos.

Anónimo dijo...

De acuerdo con Gómez de Lesaca, no era ese a mi juicio el propósito del comentario del master Romero Taravillo sino destacar incoherencias de comportamiento desde la ideología.
saludos
Miguel Veyrat