
Sé que abuso de lo que parecen boutades sobre influencias y precedencias literarias (aquí he dado ya alguna muestra de ello). Sin embargo, en este caso es cierto: escribí este verano el siguiente poema, que tuvo eco en un pasaje de la novela de Chesús Yuste La mirada del bosque, escrita el año pasado y que leí en mayo. Él a su vez es el responsable de que John Ford haya imitado este motivo volandero en la escena de apertura de su último estreno, El hombre tranquilo, ese blockbuster que promete aposentarse en los cines de la eternidad.
INNISFREE
Innisfree? This way.
(Michaeleen Oge en The Quiet Man)
5 comentarios:
No son boutades, son intrahistoria;-) Caminos que se bifurcan a partir de los rectos versos de tu poema.
Qué simple es a veces la respuesta: "this way".
Ah, la intrahistoria, tantas veces más importante que lo que en la superficie engaña.
Qué bien sabes animar con unas pocas palabras, Olga.
Besos.
Hermoso poema, Antonio. Enhorabuena.
Yo sigo mirando, así, sesgado, las cuestiones sagradas de vuestra pasión celta. Oriente me ofrece mucho más porque estoy acostumbrado a ello, como la meditación diaria que tanto me aclara. Pero vuelvo sobre vuestros textos para gozar de historias y leyendas que no agotan su belleza. Y os lo agradezco de veras.
Precioso poema, Antonio.Sencillamente asombroso ese soñar despierto o vivir los sueños de día. ¿Cómo comprender, si no, tu actividad?
Aunque no comente, sigo disfrutando de cada entrada,Esto de los blogs es un derroche de generosidad y, obviamente, de un compromso aceptado en el aspecto
humano.
Así que un fuerte abrazo con toda mi gratitud.
Salud.
Miguel, tus palabras me emocionan y las agradezco enormemente. Si algo de belleza te he transmitido, dichoso yo.
La viajera dificilmente podrá resistirse a tu indicación de los últimos versos.
Y, por cierto, qué hermosa película.
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