lunes, 18 de octubre de 2010

Mi encuentro con la diosa




Dentro de un par de semanas se representará en el Teatro de la Maestranza El oro del Rhin, prólogo de El anillo del nibelungo, la tetralogía wagneriana. Y como es habitual en estas producciones, un cantante viene a habitar el piso que colinda con el mío. Esta noche me he pasado un rato con Hanna Schwarz, o por llamarla con el papel que representa, la diosa Erda, que simboliza a la Tierra. He tratado de solucionarle los problemas con la conexión wifi a Internet, mientras ella irradiaba odinismo y mitologías de cuervos y robles. Como diría Woody Allen, he salido de su piso con ganas de invadir Polonia.

6 comentarios:

Sara dijo...

Vaya... y yo que creía que mis vecinos eran los mejores dioses del mundo, que apagan el fuego de mi contenedor de la basura o tratan de arreglarme los destrozos del coche, cuando un grupo de jóvenes encapuchados del otro lado del vergonzoso "muro de la paz" vienen a hacer una de las suyas durante el mes de julio. Pero no me importaría tener también estos otros dioses como vecinos...¡menudo lujo!

José Miguel Ridao dijo...

¡Qué envidia!

Mery dijo...

Todo un privilegio, sin duda.
Ya nos contarás cómo es la puesta en escena y demás bonanzas de la obra.
Un abrazo

Alberich dijo...

No sé (creo que si) si sabes de mi melomanía claramente patológica. Es por ello que proclamo mi más absoluta y cochina envidia... sobretodo cuando miro su foto en alguna de mis grabaciones (la tercera de Mahler,Elektra,La mujer sin sombra....todas con Sinopoli,por cierto).
Reverencias, a ambos.

José María JURADO dijo...

Suerte la tuya, Antonio, rodeado por ondinas.

José María JURADO dijo...

Qué suerte estar rodeado de ondinas.