domingo, 21 de noviembre de 2010

Defensa del juguete bélico



La guerra, toda guerra, es un desastre sin paliativos. Pero no sé yo por qué hay que condenar en juicio sumarísimo los soldados de juguete, los tanques, los aeroplanos de las guerras mundiales, y recibir con los brazos abiertos a los engendros robóticos del Japón, a los monstruos tan violentos como horrendos con los que los niños canalizan su violencia innata como cachorros de la especie. Bajo muchos supuestos modelos de caballerosidad laten canallas, es cierto, pero los valores que los héroes tenidos por tales representan de disciplina, entrega, sacrificio, no son nada desdeñables. O al menos, estéticamente hermosos.
Hoy ya casi no se encuentran en las jugueterías (quiero decir, en la sección de bazar de las grandes superficies) armas de fuego. Láseres y poderes ridículos en seres más o menos antropomorfos, los que se quiera. Rompo aquí una lanza por el juguete bélico, el de mi infancia, que no me ha hecho ser asesino ni cómplice de explotadores ni sumiso. Estos Reyes, échele cañones al asunto y regale fuertes, acorazados, carros de combate. Seamos sexistas: el mundo sobrevive (que eso sea bueno o no, ya es otra historia) gracias al sexo, a la tensión, a la diferencia. ¿Idiotiza más una espada que un espejito o un falso collar de perlas? ¡Vivan los kilts y los colts! ¡Arriba las lanzas comanches!

6 comentarios:

J. G. dijo...

excelente la fotografía a color de arriba

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias. No sé si la hice yo o fue mi mujer. Si te ha gustado, será de ella seguramente.

José Luis Piquero dijo...

Totalmente de acuerdo. Aquellos sobres sorpresa de Hazañas Bélicas, aquellos madelman y geyperman... Y, como tú dices, no salimos psicópatas por eso (bueno, alguno sí, pero no por eso). Si lo piensas, el Monopoly es mucho más perverso. Casi representa la misma usura que denunciaba Pound. Pero nadie censura el Monopoly.
A mi hija le gustan cosas que no pide un niño. ¿Le voy a echar un discurso? Ni hablar.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

¿Sabes, José Luis? Estuve a punto de esgrimir, como tú, el caso del Monopoly como preparación para la economía especuladora y obscena. Es un juguete, ya lo sé. Como con los arcos y las flechas o las escopetas con balas de corcho. Pues eso, que nos dejen de monsergas borreguiles. Un abrazo.

Sara dijo...

Hablando de juguetes bélicos, están los bonitos soldados de juguete, sí, pero también las ametralladoras esas horrendas.... Una diferencia algo parecida a la que existe entre las inocentes muñecas de famosa de mi época y las endemoniadas barbies que vinieron después... Yo creo que a mis sobrinos les voy a regalar instrumentos musicales y libros de cocina infantiles (sin distinción de sexo), a ver si animan las reuniones familiares con conciertos y magdalenas incluidas ;)

Sara dijo...

Ah! Y totalmente de acuerdo con José Luis: El Monopoly, el más perverso de todos los juguetes que se han hecho jamás!