viernes, 5 de noviembre de 2010

Será en abril


El próximo abril -ya se ha confirmado la fecha- llegará a las librerías el segundo tomo de mi vida de Luis Cernuda, publicada por Tusquets. Como se recordará, el primero obtuvo el Premio Comillas de Biografía y de él he ido dejando algunas noticias aquí.
Reviso estos días el manuscrito antes de que pase a maquetarse, limo aquí, podo allá, añado un dato de pesquisas últimas.
Algún adelanto he ofrecido en revistas (hace pocas semanas la revista granadina Extramuros publicaba páginas sobre la llegada a Inglaterra y la malagueña El maquinista de la generación, donde en número anterior daba noticia del verano de 1938, acaba de recibir como adelanto el capítulo dedicado a la llegada del poeta a América).
En la fotografía que ilustra esta entrada, el poeta con Bernice Matlowsky Randall, alumna suya en Mount Holyoke College (Massachusetts). Sobre ella y Cernuda son estas líneas del segundo volumen, forthcoming, de la biografía:

Durante su estancia en Mount Holyoke tuvo trato con el poeta Vicente Gaos (hermano del filósofo José Gaos y de la actriz Lola Gaos), que era profesor en el no lejano Smith College, y también con Bernice Matlowsky Randall, primero alumna suya y luego esposa de un profesor de allí. Y entre las anécdotas que le contó ésta a Juan Luis Panero muchos años después está la de que una noche que habían estado caminando ella, su marido y Cernuda por la nieve, y al pasar por el edificio en que el poeta tenía su modesta habitación, éste les invitó a pasar para tomar una copa o una taza de té y así entrar en calor. Y a Randall le llamó enormemente la atención el meticuloso orden que imperaba en el cuarto, en los libros y en las contadas pertenencias del poeta. Pero lo que más le llamó la atención fue lo siguiente: “En una mesilla de noche, junto a unos cuantos libros, había un marco antiguo y dorado –ella pensó que era un antiguo marco español–. El marco, limpio y, al parecer, de una rara belleza, rodeaba un cristal igualmente limpio, pero detrás del cristal no había ninguna fotografía, ningún retrato; no había literalmente nada, era sólo un marco vacío.” ¿Habrá una imagen de mayor despojamiento y soledad que ésta que, en el fondo, es el mejor retrato de Cernuda?



10 comentarios:

Juan Antonio Millón dijo...

Bueno, bueno, Antonio, si lo que buscas es crear en la anticipación de la totalidad, un acicate, creo que has dado en el clavo. Es una significativa anécdota, que vale por mucho más. Qué placer. Esperaremos.

Permíteme que alabe en este comentario la atinada selección de textos que hace Paréntesis. Exquisito Flaubert. Espero, también, leerlo pronto.

Y también quisiera mostrarte mi satisfacción por tu poema "antiguo". Qué bella imagen la del fósil, la del abrazo de los escasos días y los milenios de la muerte. ¡Chapeau!

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Vaya para ti mi triple agradecimiento, Juan Antonio. Qué lujo tener lectores como tú.

Anónimo dijo...

¡Qué bien!Estoy deseando leerlo.

enrique baltanás dijo...

Excelente noticia.
La anécdota del marco vacío es reveladora, sí.

Juan Manuel Macías dijo...

Enhorabuena. Lo esperaremos como agua de mayo.
Abrazos.

Antonio Serrano Cueto dijo...

Excelente noticia, Antonio. Sabes que lo espero desde que leí la primera parte. Mi enhorabuena. Un abrazo.

Olga Bernad dijo...

Esperar abril es una grata tarea. Y este año lo será un poco más.
Enhorabuena.

Juan Carlos Sierra dijo...

¡Qué ganas de que llegue el mes de abril, que no va a ser el más cruel, como decía aquel, gracias a esta publicación! Gracias por tu trabajo, Antonio.

Mila dijo...

¡Dios mío! ¡Cuánto queda para abril!
Muchas gracias por el aperitivo y por la foto.

Mery dijo...

Enhorabuena.
En abril, junto con las aguas, florecerá tu obra.
Estas anécdotas cazadas como al vuelo siempre me resultan muy reveladoras y llenas de sentido.
Un abrazo