lunes, 1 de noviembre de 2010

Un poema de hace veintisiete años que pude haber escrito hoy



Día de todos los Santos, funeraria fecha. Traigo aquí un poema que escribí hace 1983. Y contra todo pronóstico, los dos -el poema y yo- seguimos vivos.

La muerte es un recurso inagotable,

un chorro de terror que siempre rompe

la frente del que escribe con un hierro

tenaz como dos lenguas que se anudan.

Como una piedra antigua al viejo fósil,

largamente se abrazan

los más que escasos días de tu vida

y todos los milenios de tu muerte.


8 comentarios:

Marisa Peña dijo...

Esa es la magia de la poesía: es palabra en el tiempo, y en el tiempo se proyecta.
"La muerte es un recurso inagotable"...un verso muy certero y muy hermoso.
Abrazos

Antonio Rivero dijo...

Me ha encantado tu poema de hace 27 años, aunque como dices, no se nota en nada su vejez.

Un Saludo.

jonathan dijo...

muy bueno

Mery dijo...

Pleno de actualidad, si señor.
Y muy bien escrito.
Un abrazo

autor dijo...

Ocho acertados versos sin edad los buenos versos nunca la tienen- para el siempre insondable misterio de la muerte.

Un abrazo.
Elías

Felipe Sérvulo dijo...

Las buenas palabras son intemporales.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Bueno, bueno, tampoco es para ponerse así. Si no os gusta, lo decís.

(Gracias)

Alfredo J. Ramos dijo...

Ese "hierro tenaz como dos lenguas que se anudan" hace que lo "tenaz" sea más tenaz que nunca: pura tenaza. Excelente poema, Antonio, pone de relieve con gran soltura la infinita paciencia de la muerte. Un abrazo.