lunes, 29 de noviembre de 2010

Una soledad: William Blake




Recibo ejemplares de la biografía de Blake que escribiera Chesterton. En esta su segunda edición en Espuela de Plata, al texto traducido por Victoria León y al epílogo de André Maurois los acompaña mi prólogo, "Una soledad: William Blake".
El libro, cuya camisa se reproduce arriba, es un primor, e incluye no pocas ilustraciones. ¿Cuántas semanas quedan para Reyes?


3 comentarios:

Retablo de la Vida Antigua dijo...

Es una obra muy interesante. Tuve ocasión de leerla este verano en la edición anterior que usted cita. Blake era, evidentemente, de lo más extraño. Lo que he visto de él en algún museo de Londres corrobora la impresión que se obtiene de la biografía.

Y que gran composición es su
"Jerusalem".

Saludos.

PS: Y espero contar pronto con su traducción de Manley Hopkins pues es autor de mi predilección (Y más que lo va a ser traducido por usted).

Antonio Rivero Taravillo dijo...

La grandeza de Blake se manifiesta en la imposibilidad de clasificarlo. Su obra plástica es, en efecto, de un misterio turbador y de una fuerza titánica. Y qué decir de su rara poesía. Muchísimas gracias por su comentario sobre mis traducciones: la de Hopkins a la que se refiere está ya ya en la última fase de preparación.
Un cordial saludo.

Mery dijo...

Seguro que habrá pedidos a millares para los Reyes.
Yo, como anticipo, ya me he hecho con su "Los libros, la locura y otros ensayos".

Un abrazo