viernes, 12 de noviembre de 2010

Yin y yang



Recuerdo cándido:

Cuando era niño, la tela que el barbero me ceñía al cuello, capa pluvial de mis cabellos negros, era blanca.

Ahora, aunque ralee mi pelo, es negra la tela en que se derraman los cabellos, cada vez más blancos.

Pensamientos sombríos.

3 comentarios:

Elías dijo...

Estupenda entrada, Antonio.
Acaso porque ese tema de la peluquería me gusta especialmente. Y la imagen, fantástica: acabo de guardarla en mi archivo "barbero".

Un abrazo.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Gracias, Elías. ¡Anda que no me he leído yo tebeos esperando que me tocara mi turno en la barbería, cuando aún era imberbe! Un abrazo.

Miguel Estrada Pérez-Carasa dijo...

Preciosa entrada, Antonio.La he disfrutado muchísimo.
A veces, sólo algunas cosas del tiempo nos ponen en perspectiva... y de qué manera.
Al menos, esta preciosa estampa lo hace con gran belleza y contraste, sin dramatismo. Puro disfrute.