lunes, 20 de diciembre de 2010

Pájaros de cuenta





En su blog Innisfree, imprescindible para saber de Irlanda, mi buen amigo Chesús Yuste recoge hoy una reseña de la novela En Nadar-dos-pájaros, del genial Flann O'Brien, que acaba de publicar Nórdica, y se pregunta (yo creo que retóricamente, porque a él no hay detalle verde o hibérnico que se le escape) por tan extraño título, toda vez que una novela en parte deudora de ella, Nadan dos chicos, de Jamie O'Neill (de la que soy traductor) parece que ostenta nombre menos chocante en nuestra lengua.
La fascinante novela de O'Neill es en inglés At Swim, Two Boys, y guarda un evidente guiño a O'Brien (At Swim-Two-Birds), pero también es declaración de lo que acontece en su trama: el amor de dos chicos que nadan juntos en el Forty Foot, la playa del sur de Dublín al pie de la torre Martello donde principia Ulises.
O'Brien quiso hacer un guiño gamberro a la literatura antigua irlandesa que se filtra en su novela, y tradujo tan deliberada como pedestremente el nombre de un paraje citado en aquella literatura: Snám-dá-éan. Dada la peculiar sintaxis del irlandés (y de las lenguas célticas en general), el verbo antecede al sujeto: de ahí la extrañeza que provoca la traducción literal. Pero esto no explica del todo el secreto del nombre: Snám-dá-éan (y O'Brien el travieso lo sabía) significa también en irlandés antiguo "Charca de los pájaros". Ya digo, una trastada de quien escribió una tesis sobre la poesía de la naturaleza y la poesía vernácula irlandesa.

Copio aquí la reseña que de la novela de O'Brien publiqué hace bastantes años cuando se editó por primera vez en España, en editorial diferente a ésta en la que hoy lo hace. Pido disculpas por haber calificado sólo de notable la traducción, pero la juventud es osada, y seguramente más pejiguera, sin razón, que la edad adulta.

PÁJAROS DE CUENTA

En 1939, un joven escritor irlandés que firmaría parte de su extensa producción con el nombre de Flann O’Brien (nombre por el que hoy se le conoce —todavía poco— en el mundo) publicó su primera novela. La primera y la mejor de las suyas, al entender de los críticos. At Swim-Two-Birds, que así se llama esta extravagante y divertida obra, pronto recibió el aplauso de unos escasos pero destacados lectores, entre los que estaba, según testimonio de Niall Sheridan, un James Joyce medio ciego que hacía cinco años que no leía una novela. Otro genio que también vendría a dar en la ceguera —sin que de esto haya que culpar a O’Brien ni a mal de ojo alguno, como podría esperarse de una encantadora obra celta— alabaría At Swim-Two-Birds desde las páginas de la revista bonaerense El hogar. Hablo naturalmente de Jorge Luis Borges, quien se refería a ella como un complejo laberinto verbal.

Al cumplirse cincuenta años de su publicación, At Swim-Two-Birds apareció en español con el título —algo discutible por razones filológicas que tal vez no vengan al caso— de En Nadar-Dos-Pájaros. Es difícil resumir esta novela hecha de retazos de muy diversa procedencia y que guarda dentro de sí otras novelas a su vez. Simplificando mucho se puede decir que un estudiante de Dublín gusta de dedicarse a la literatura en sus ratos libres, inventando así a un ridículo personaje, Dermott Trellis, que decide escribir una novela moralizante. Para ello, Trellis se encierra con sus personajes en el Hotel del Cisne Rojo, donde aborda la creación de su novela. Pero los personajes no están dispuestos a ser simples marionetas y, queriendo vivir su propia vida, se rebelan contra él.

En Nadar-Dos-Pájaros guarda más de un interesante paralelismo con la Niebla de Unamuno. También tiene concomitancias con la obra de Joyce, pero no sólo con la de éste, sino también con la de otros nativos de Irlanda como Swift o Sterne. Sterne, Swift, Joyce, dejaron en distintos momentos de su vida la isla. O’Brien permaneció en ella, y empapado de su atmósfera, húmeda no sólo de lluvia, murió alcoholizado en Dublín después de haber dejado las páginas más intrínseca e irreductiblemente irlandesas de este siglo. Sólo Máirtín Ó Cadhain y el mismo Joyce podrían disputarle ese, ay, agridulce honor.

Como el resto de las obras de O’Brien, especialmente La boca pobre, el original de En Nadar-Dos-Pájaros está lleno de juego de palabras y alusiones y, sobre todo, posee un tono difícilmente imitable en otra lengua. Su estilo invita a relamerse. A releer. Lógicamente, en español no puede ser lo mismo, pero no hubieran estado de más algunas notas a pie de página.

La traducción de José Manuel Álvarez Flórez puede decirse que merece, académicamente hablando, la calificación de notable. Sólo hay algo que le impide llegar a sobresaliente, y esto es algo que comprenderá sin duda todo buen aficionado a cierta cerveza negra dublinesa. Se nota que a la traducción le ha faltado el necesario reposo entre lo que sería una primera versión y lo que se ofrece al bebedor, digo al lector. De sabor excelente es, sobre todo —la crema de la crema, la espuma de la espuma—, la parte en que se cuentan las aventuras del legendario Sweeney. No en vano, un irlandés conocedor del tema Eamonn Butterfield, ha asesorado al traductor. El gozo está asegurado.


8 comentarios:

Anónimo dijo...

Me encantaría enfrentarme a esa novela. Pero tengo una duda: intentarlo con el original o escoger una traducción que no la desmerezca. ¿Crees que es legible para alguien con tan sólo un buen conocimiento del inglés? Si la respuesta es no. ¿Cuál es la traducción a nuestra lengua que se acerca más al original?
Gracias.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Un buen conocimiento del inglés debe asegurar el disfrute de la novela; ahora, ésta podría resultar difícil, y las dificultades idiomáticas chafar el placer, que es de lo que se trata. Yo lo intentaría en la traducción de Nórdica, que recupera la de 1989 en Edhasa (y si ha sido revisada, mejor que mejor, aunque ya venía bastante bien por entonces). Un saludo.

Anónimo dijo...

Gracias.
En la solapa de la edición de Edhasa se puede encontrar esta recomendación de Dylan (Thomas, no el otro).
"Justo el libro que uno puede regalar a una hermana, si ella es una chica borracha, sucia y mal hablada".

Á. V. dijo...

No doy con tu correo, Antonio. ¿Has visto esto: http://blogs.elpais.com/papeles-perdidos/2010/12/los-libros-del-ano-de-babelia.html?utm_source=twitterfeed&utm_medium=twitter?
Un abrazo, Álvaro Valverde

karliyos dijo...

He leido en una entrada antigua que estabas traduciendo un libro de relatos de O'Flaherty.¿Lo publicaras proximamente? Me encanta este autor.

karliyos dijo...

He leido en una entrada antigua que estabas traduciendo un libro de relatos de O'Flaherty.¿No tendras pensado publicarlo en alguna editorial? Me encanta O'Flaherty.
Gracias.

Antonio Rivero Taravillo dijo...

Pues entonces estás de enhorabuena. Ya está contratado con Nórdica, y no se hará esperar: aparecerá esta primavera.

Anónimo dijo...

Leí el mes pasado esta novela, en Edhasa, creo. Me pareció difícil y sorpendente, estupenda. Habla de amistad,literatura,duendes, naturaleza, poesía... "La jarra de la cerveza es el mejor amigo", recita uno de sus personajes.
Clea