viernes 26 de febrero de 2010
Cádiz, Galway
jueves 25 de febrero de 2010
El cine al que iba Cernuda



miércoles 24 de febrero de 2010
En la librería del Fondo

lunes 22 de febrero de 2010
Página de obituarios
PÁGINA DE OBITUARIOS
La rotativa imprime sus imágenes
con una tinta azulevanescente.
Es la forma que tienen de decir
que la vida se fue hacia la contigua
página de espectáculos y ocio
con el color que inunda sus señuelos.
Aquí un texto que empieza con un nombre
que unos labios numéricos enmarcan
en dos fechas: la vida es una herida
de boca que se cierra con la muerte.
(o un guión que se queda suspendido
entre orillas de cuatro a cuatro dígitos)
Aprovecho para anunciar que va a comenzar un nuevo semestre y que hay plazas libres. Para cualquier información, el tfno. de la Escuela es el 955112432.
domingo 21 de febrero de 2010
Con Kavanagh

jueves 18 de febrero de 2010
La transformación

Paréntesis Editorial acaba de publicar una nueva edición de La transformación (o La metamorfosis, como suele conocérsela) de Franz Kafka. Traigo aquí el comienzo de mi prólogo:
Augusto Monterroso parodió con gran economía verbal el comienzo de este libro –si no muy extenso, inabarcable frente a la brevedad de que hace gala él mismo– al escribir su relato «Cuando despertó, el dinosaurio todavía seguía allí». Pero aquí no hay ningún gigantesco ejemplar de los que se conservan en esqueleto que no causa miedo, sino atracción, en el Museo de Ciencias Naturales de South Kensington, ni animado robot alguno de una taquillera película de Spielberg; a lo que nos enfrentamos es a un animal mucho más primitivo en la escala de la evolución, insecto que no se especifica y solo se nombra con el apelativo entre horrorizado y de asco –«bicho»– de quienes lo contemplan, aunque estos sean, o hayan sido, pues no hay lazo que soporte esta desgracia, familiares cercanos suyos.
Alguna vez se ha trasladado eso en lo que se convierte Gregorio Samsa al despertar como cucaracha, pero Vladimir Nabokov (entomólogo aficionado, como Ernst Jünger) insistía en que en todo caso sería un escarabajo, y como tal lo dibujó en su ejemplar de la traducción inglesa que manejaba para sus clases. Desde luego, un riguroso escrutinio filológico (del que soy incapaz, pero sobre el que he leído alguna cosa) hace decantar el original ungeziefer más del lado de la «sabandija» que del «insecto». No digo «bicho», porque esta es palabra que ya se emplea, como apunté arriba, en otros lugares del libro.
«Su persistencia es como la de ciertos sueños», dijo María Zambrano en «Franz Kafka, mártir de la miseria humana», un artículo publicado en la revista Espuela de plata en 1941. Y añadía que esta obra «nos conduce a un tiempo catastrófico, en que la conversión del hombre en el extraño animal, no es síntoma de paz, ni de restablecimiento de la perdida unidad, sino al contrario, la desgraciada posibilidad abierta de nuevo, al final del largo camino, como muestra de su fatal equivocación».
«Kafka es el gran escritor clásico de nuestro atormentado y extraño siglo», escribió por su parte Jorge Luis Borges, a quien a veces se ha atribuido, demasiado a la ligera, esta traducción. Borges fue un temprano valedor de Kafka, y si lo prologó en líneas memorables, por suyas, también lo hace pasearse por los versos de su poema «Ein Traum» («Un sueño» en alemán, lengua del judío checo Kafka) de su libro La moneda de hierro.
Son tantas las posibles interpretaciones de esta obra que glosarlas se haría interminable; tampoco sumaré una nueva a las docenas que compiten, casi todas complementarias. Prefiero consignar, como constatará el lector, que la transformación no se produce sólo en el protagonista, sino que se extiende a su familia, a la que vemos cambiar y pasar de su vida muelle a una situación más precaria, como si antes de la primera página de la novela hubiera sido ella –y no Gregorio– pulga, chinche, que le chupaba la sangre.
El gran hallazgo de Kafka es hacer que quien se acerque a su libro se identifique con el protagonista: con su marginación, con su destierro, con su caída frente a la familia y, más allá del escueto hogar, con la alienación ante la sociedad, ante el género humano. No es improcedente recordar aquí que el autor de La transformación es el mismo que signa ese catálogo de agravios que es Carta al padre.
miércoles 17 de febrero de 2010
Contrastes
lunes 15 de febrero de 2010
Entrevista en El Universal
domingo 14 de febrero de 2010
Paseando por Coyoacán
viernes 12 de febrero de 2010
Junto a Emilio Prados
jueves 11 de febrero de 2010
Con unas siemprevivas
miércoles 10 de febrero de 2010
Casa de Alvarado
martes 9 de febrero de 2010
En México
Esta semana se celebra una Fiesta de la Lectura en el Paseo de la Reforma, entre el Ángel de la Independencia y la Fuente de Minerva, o dicho de otro modo, citando las calles que delimitan el segmento: entre Florencia y Sevilla. En este tramo desemboca también la calle Guadalquivir.
Es un modesto tiangui, dos hileras de puestos callejeros sin gran atractivo. La Feria del Libro principal tiene lugar la semana que viene en el Palacio de la Minería, en el centro histórico, pero no estaré aquí para entonces.
Regreso por donde vine, y al llegar a Guadalquivir, alzo la vista y miro donde vivió Octavio Paz. Fue un buen amigo de Cernuda, y quien mejor fijó su grandeza en el ensayo “La palabra edificante”. Antes de volver al hotel, decido arrostrar una vez más el tráfico del Paseo y cruzo al Sanborns de Lafragua, donde se cuenta que Cernuda celebraba solitario sus cumpleaños mejicanos ante un dry martini. Lo imito, aunque no es mi fecha. Y me pertrecho con lectura, como seguramente también él hiciera. Un ejemplar de la Revista de la Universidad de México me acompaña y me aísla de otros compañeros de barra y de los camareros. Es un bar oscuro, pero bajo la tulipa voy encontrando conocidos: páginas sobre W. B. Yeats o sobre Rafael Cadenas. Hay, además, poemas de un cernudiano: Vicente Quirarte. El director de la revista, Ignacio Solares, también lo es. Me siento acompañado en esta ciudad de más de veinte millones de almas. Como escribió el vecino ya muerto: El laberinto de la soledad.
jueves 4 de febrero de 2010
Bibliografía para el Máster en Creación Literaria
